
Javier Colomo (-12) no ha dado opción a ninguno de sus rivales en la Final del Peugeot Tour tras entregar hoy una tarjeta de 66 golpes en el Zaudín sevillano, viniendo en el partido estelar, y dejando a su inmediato perseguidor a tres golpes…
Dicho así parece todo muy sencillo, pero no lo ha sido para este extremeño de 27 años, empeñado en vivir del golf como profesional de élite cueste lo que cueste.
Colomo llevaba sin ganar desde 2008, cuando se impuso en el Campeonato de España de la APG. Lo que son las cosas: aquel torneo lo ganó doblegando en un desempate a Gonzalo Fernández Castaño, sin duda uno de los jugadores más en forma del mundo en la actualidad.
Aquel fue su primer triunfo como profesional… Y hasta hoy. Los dos últimos años, especialmente, han sido para él un pequeño infierno. No encontraba el modo de hacer resultados. De plasmar todo el trabajo. Porque si algo es Colomo es precisamente eso: un currante. Que nadie se lleve a engaño por el aspecto cuidado y pulcro de este jugador, que hasta viste de corbata en competición, en una línea muy Hagen, años veinte. Todo un señor pincel.
Pero una cosa es que le guste cuidar su imagen y otra muy distinta que no sude la camiseta en el campo de prácticas. Es un corredor de fondo y hoy, en Sevilla, ha rematado su particular maratón. Este triunfo vale por un cheque de más de 12.000 euros y ya sabemos todos a donde va a ir a parar una buena parte: costeará los gastos de viaje y estancia en Bangkok a mediados del próximo mes de enero, pues allí se juega la Escuela del circuito asiático y allí estará Javier con toda probabilidad.
Contrariamente a lo que pudiera parecer (y a lo anunciado por Tengolf…), el torneo no se ha decidido en los dos últimos hoyos, los más complicados y espectaculares del campo, sino más bien en el par 3 del 16, que tampoco es manco, donde Javier embocaba contra tablero un putt muy largo y su máximo rival llegados a ese punto, Carlos Aguilar, se marchaba de allí con un doble bogey.
La jornada de golf ha sido casi de postal. Sol radiante y una ligera brisa en el Aljarafe sevillano. No es extraño que el número de tarjetas bajo par se haya doblado respecto a la mejor de las jornadas anteriores. Borja Etchart (-7) igualaba con 64 golpes el mejor resultado de la semana, por ejemplo, pero venía desde muy atrás y la remontada se antojaba imposible. En el meridiano de la jornada aún teníamos a varios candidatos. Pero Campillo se electrocutaba en el green del 12, donde fallaba un putt muy corto de birdie. A partir de ahí ya nada fue lo mismo para él. Tampoco Oriol encontraba el modo de dejarse a tiro la victoria: nueve pares para finalizar firmaba el madrileño.
Aguilar, sin embargo, forzaba la máquina con birdies consecutivos en los hoyos 10, 11, 12 y 13, y se plantaba en el tee del 16 a un solo golpe del líder. Pero fue a fallar por el lado más complicado de recuperar y después tripateaba desde muy cerquita.
Eduardo de la Riva, que tras el 64 del jueves no volvía a encontrar las mejores sensaciones, ha terminado finalmente como ganador del Orden de Mérito.


