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Cómo perder el control en el hoyo 104 y no morir en el intento

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"A partir del 14 no sabía ni cómo darle a la bola"

Pedro Oriol (22º -10) conducía camino de su Madrid natal feliz y con varios kilos menos en su cuerpo. Debuta en el Circuito Europeo. "Ahora mismo lo que estoy intentando es quitarme de una vez toda la presión y la tensión que supone jugar la PQ2 y la Final… Estoy contentísimo, es el primer sueño hecho realidad", explica…

La Escuela no es un camino de rosas para nadie, pero lo cierto es que Pedro ha vivido siempre en el filo de la navaja. Así se sabe mucho mejor. "He sufrido mucho desde la PQ1. Me he metido siempre al final, metiendo putts cruciales. Y hoy empezaba con doble bogey al hoyo 6, y después tres putts en el hoyo 8. Ahí me he dicho, Pedro, pufff… En el 9 he pegado dos 'hookazos' a la izquierda y he pensado que estaba más fuera que dentro. Pero de repente ha cambiado todo. La bola se ha quedado en un camino de tierra. He dropado en una zona con arenilla y he hecho una gran approach y putt. Tenía unos 30 metros a bandera, pero con un búnker en medio. Entre el búnker y la bandera apenas habría un par de metros. He dejado la bola a dos metros y he metido el putt. Ahí me he venido arriba. Me ha ayudado mucho y después han venido los birdies en el 12 y en el 13", explica.

Pero claro, esto es la Escuela y aquí no se logra el objetivo sin sufrir… "A partir del 14 ha sido una odisea. No sabía cómo darle a la bola. He acabado con dos bogeys en el 17 y en el 18 porque la cabeza no daba para más", señala.

Pedro ha cumplido con creces el objetivo que se marcó esta temporada. "Me objetivo prioritario era llegar a la Final de la Escuela y conseguir la tarjeta del Challenge, así que esto es magnífico". Como en todos los jugadores, el aspecto mental ha jugado un papel muy importante en el éxito de Oriol. El madrileño asegura que ha trabajado duro esta semana para intentar que la presión le afecte lo menos posible. "Lo que más me ha ayudado ha sido que todos los días he intentado desconectar una vez entregaba la tarjeta. Me ponía películas, escuchaba música, cenaba con amigos… La idea era estar lo más calmado posible. He hablado mucho con Óscar del Río, mi psicólogo y me ha ayudado mucho. Tenía que pensar en el presente, aunque eso es muy fácil decirlo y muy difícil hacerlo. Es el torneo más duro del año".

Pedro no deja pasar la oportunidad para mostrar su agradecimiento a todos los que le han apoyado, especialmente "a la Federación Española de golf, a la madrileña y a GFC". Ahora se tomará ahora un descanso de varios días y ya se ha apuntado para jugar el Africa Open y el Joburg Open a partir de enero.

Oriol también tenía unas palabras de ánimo para su buen amigo Jorge Campillo, que no conseguía finalmente la tarjeta. "Estoy triste por él porque es íntimo amigo mío y me hubiera gustado entrar con él en el Circuito, pero tiene nivel de sobra para hacer lo que quiera y seguro que le va a ir genial", asegura.

Alex Larrazábal le hizo de caddie en la PQ1 y en la PQ2, pero en la Final ha estado con otro, ya que el español tenía un compromiso con Anton Haig. Oriol ha jugado con Mac, un sudafricano de origen zimbabués con 30 años de experiencia en el Circuito que le propuso su buen amigo Gonzalo Fernández Castaño.