Inicio Grandes Circuitos Crónica de un día que se fue ‘volando’…

Crónica de un día que se fue ‘volando’…

Compartir

El British Open se pasó el viernes en blanco. No se jugó ni un solo golpe hoy. Bueno sí, se jugó, pero no valió para nada. Está es la crónica de un día de perros en Royal Liverpool…

La noticia más impactante del día llegó cuando el British Open anunció que anulaba la hora y cuarto de juego que se había disputado por la mañana. No es la primera vez que sucede, pero se da muy pocas veces.

La segunda jornada volverá a comenzar de cero en Royal Liverpool el sábado. El comité de reglas decidió aplicar la norma 33-2d y dejar sin efecto los resultados que se produjeron en los 75 minutos jugados, justo antes de que la ronda quedara suspendida (8.20, hora local) por el vendaval.

La práctica del golf era imposible, con rachas superiores a los cincuenta y sesenta kilómetros por hora. El viento nunca llegó a remitir y a las tres de la tarde se decidía suspender de forma definitiva el juego.

La determinación de anular los resultados fue acogida con alivio por parte de las jugadoras que habían salido a jugar. Las condiciones eran terribles. En el momento de la suspensión sólo se habían hecho tres birdies, más de veinte bogeys y trece dobles bogeys o peor. Felicity Johnson sufrió el mayor descalabro con un quíntuple bogey en el hoyo 1, que se estaba jugando con el viento totalmente en contra… Todo esto ya no vale, pero es significativo de lo que se vivió el viernes en Hoylake.

A las seis de la mañana, con las primeras jugadoras calentando en el putting green, ya se advinaba el difícil escenario. La bola se deslizaba como quería por la hierba, prácticamente sin control. Sin embargo, se tomó la decisión de empezar el juego. Era casi una locura. En el green del hoyo 13, el más expuesto al viento, ya que está junto al mar y sin dunas que lo protejan, Cristie Kerr y Suzann Pettersen llamaron la atención de los árbitros indicando que era imposible continuar de ese modo. Fue definitivo. Tras una discusión intensa, el árbitro acudió al green y en ese instante la bola de Kerr empezó a moverse sola… Entonces ahí, se anunció la suspensión.

Las españolas que estaban en el campo vivieron su particular pesadilla. Carlota Ciganda empezaba por el hoyo 10 (par 5). Aquí el viento pegaba muy fuerte de derecha a izquierda. Su bola de salida apenas pudo luchar contra la madre naturaleza y terminó en los arbustos de la izquierda. Los marshals la perdieron de vista y tuvo que jugar una segunda bola desde el tee. Doble bogey. En el 11, por contra, salvó un par espléndido con un putt de cuatro metros.

Belén Mozo, por su parte, consiguió un par muy bueno en el 10 y terminó marcando su bola en la calle del 11, a unos cien metros del hoyo. Allí debía pegar su tercer tiro (ya nunca lo hará), ya que había sufrido también de forma virulenta las consecuencias del viento en su golpe de salida. Justo cuando iba a pegar a la bola pegó una racha de viento muy fuerte que casi la tira al suelo… Golpeó como pudo, lógicamente descontrolada y en su segundo golpe sólo pudo tirar a colocar.

Pues bien, por suerte, todo esto ya no cuenta para este British Open. En Royal Liverpool ya se trabaja a contrarreloj.