
Gonzalo Fernández Castaño ha asegurado virtualmente la tarjeta del PGA Tour y ha sumado el mejor resultado de su carrera en un major… Y aún así se iba enfurruñado de Augusta.
Es precisamente esta reacción del madrileño la mejor lectura que se puede hacer del jugador en el que se está convirtiendo. Está en pleno proceso. Dando pasos. Creciendo cada día, cada hora. Se siente preparado para seguir subiendo escalones y a veces hasta le puede la lógica prisa de subir de dos en dos. Por eso un vigésimo puesto en Augusta le sabe a poco.
Llegó al Masters con unas expectativas altas, ambiciosas y valientes. El campo le encanta y estaba en un momento de forma espectacular, posiblemente el mejor de su carrera. Lástima que su magnífico juego corto haya decidido tomarse unas vacaciones en las últimas semanas. Ya se sabe que en Augusta no se puede estar arriba si no tienes perfectamente engrasadas todas las parcelas del juego, y mucho más en las inmediaciones del hoyo.
Fernández Castaño remató la semana con una vuelta de 74 golpes, y nuevamente hizo bogey al 17 y al 18, como si su querida Augusta estuviera siempre con el mazo esperando al final para fustigarle. Gonzalo ha jugado ocho veces el hoyo 18 y aún no ha podido sacarle el par. Sea como fuere, es su primer top 20 en un major, acumula tres cortes consecutivos en grandes citas (British, PGA y Masters) y ha conseguido asegurar virtualmente la tarjeta del PGA Tour. Ya suma 592.120 dólares, cantidad que debería ser suficiente este año si tenemos en cuenta que hay cuatro torneos menos en el calendario.
Su valoración era agridulce: «cuando llegue aquí pensé que podía ser mi semana porque he llegado en un gran momento de forma, posiblemente el mejor de mi carrera, y ahora no sé si seré capaz de llegar igual de bien a otro grande. Lástima que el juego corto no me haya acompañado, que precisamente es uno de mis fuertes, pero últimamente no lo estoy haciendo muy bien. En Augusta se paga un peaje caro si no aprochas y pateas bien», afirma.
Fernández Castaño ha hecho un gran trabajo psicológico durante toda la semana y lo mantuvo hasta casi el final el domingo. «Ahora veo el vaso medio vacío. Ha sido bastante decepcionante. He tenido mucha paciencia y me he ido poniendo objetivos pequeños. Primero intentar acabar entre los 12 primeros para asegurarme el Masters del próximo año, después acabar bajo par, después al par… He ido tragando mucha saliva, pero el mazazo ha llegado en el hoyo 13. Ha sido un tripateo para bogey demasiado duro».
En cualquier caso, Gonzalo siente ya que su juego está a la altura de los mejores. Se lo ha demostrado y quiere plasmarlo en una gran cita. Es su gran objetivo. El próximo reto es el US Open de Merion. El madrileño ya tiene su cabeza en Filadelfia. Y, por supuesto, está deseando volver a Augusta y ajustarle las cuentas a ese hoyo 18…


