
Eduardo de la Riva (Barcelona, 1982) se ha metido entre los 150 primeros del mundo después de su espléndido tercer puesto en el Open de Francia. Son días de vino y rosas.
Sumó el mejor cheque de su carrera, nunca estuvo tan alto en el ránking, tiene la tarjeta asegurada para 2014 y la próxima semana jugará en Muirfield el British Open, el primer grande de su vida. Eso sí, no es oro todo lo que reluce.
Ha sido un ‘viaje’ largo, en ocasiones tortuoso, pero ahí está, donde todos y él mismo sabían desde hace tiempo que podía estar. Mientras prepara la maleta poco antes de partir rumbo al Open de Escocia dedica unos minutos a charlar con Ten-Golf. Analizamos en profundidad esta compleja y maravillosa ‘travesía’.
Tercer puesto, tarjeta asegurada, peleando con los mejores… “Estoy súper contento. Es una maravilla poder aguantar la tarjeta en pleno mes de julio y viniendo de la Escuela. Sabía que sería complicado, pero he confiado un poco en todo, no he dejado nunca de ilusionarme por hacer buenos puestos y ahí está. Ahora toca cambiar de objetivo. La próxima meta es quedar entre los sesenta primeros al final de la temporada para poder jugar la Final de Dubai. El año pasado estuve a punto a de conseguir la tarjeta por el Challenge y fue un palo muy duro. Ahora estoy muy contento de haber hecho las cosas bien y de seguir un camino”.
El campo más duro que ha jugado en su vida… “El Open de Francia es un torneazo. El campo es muy bueno. Ya me dijeron antes de venir que se podía amoldar a mi juego y así ha sido, aunque ojo, después hay que jugar bien, ¿eh? Es un campo duro y tenso, todos los golpes son durísimos. Es el campo más duro que he jugado en mi vida. Seguro. No hay un momento en el que te puedas relajar. Tienes que pensar cada golpe al 100 por 100 y hasta que no metes la bola en el green sabes que te puedes llevar un 7 en tu tarjeta. No puedes bajar la guardia”.
Por qué le van estos recorridos tan exigentes… “El punto más sólido de mi golf es el juego de tee a green y en campos tan exigentes y tan estrechos, donde te puedes liar en cualquier momento, beneficia mucho a quien va recto y coge más greenes en regulación. Este campo no te deja hacer una bajo par jugando mal, es imposible. Si fallas cuatro salidas, lo normal es que te espere algún doble o triple bogey. En estos campos tan exigentes, el que falla menos tiene más ventaja, y quizás por eso me pueden venir bien”.
Se apunta a estos campos siempre, pero… “Me gustan más porque creo que son más justos. Es lo que tiene que ser, pero bueno tiene que haber de todo, si jugáramos todas las semanas en campos así podríamos acabar locos. Sería muy duro”.
Hace menos de dos años tomó la decisión de darse una oportunidad en el golf profesional. Así fue el proceso… “No fue algo que ocurrió de un día para otro. Siempre he estado alrededor del golf. Lo bueno es que siempre me han dado facilidades para jugar y he podido hacerlo en España, y eso me ha mantenido en juego. Por ciertas cosas que ocurren en la vida, no me lo había tomado en serio, o al menos como me lo debía haber tomado hace seis o siete años… o los que fuera. Eso sí, no me arrepiento de nada. Por suerte, el golf es una carrera muy larga y aún soy joven. Acabo de cumplir 31 años y me queda mucho por delante”.
Por qué hace dos años… “No lo sé muy bien, quizás porque vi que era el momento. Lo que sí tenía muy claro en mi cabeza es que antes de dejar el golf para siempre quería volver al Circuito Europeo e intentar jugar al nivel que pienso que tengo. Me puse a hacer las cosas bien, sin prisa, pero sin desperdiciar momentos… Que no pareciera que no estoy haciendo nada. Empecé a trabajar en una línea y con un objetivo y, por suerte, me ha salido todo muy rodado”.
Y si hubiera empezado hace cuatro o cinco años… “Nunca me reprocharé haberlo hecho de otra manera. No, porque hace cuatro años estaba haciendo otras cosas y tengo una vida maravillosa y no tengo nada de lo que quejarme. Me va estupendo. Antes no tenía la necesidad de hacerlo y ahora sí. Di el paso cuando decidí que quería y conseguí las ganas para hacerlo”.
La parte dura que hay detrás del golf de competición… “No es oro todo lo que reluce. Es durísimo, el golf es durísimo, no es una vida maravillosa. Estás todo el día viajando, de lado a lado, no es tan estupendo como la gente se cree. Es duro. Y difícil”.
La primera decisión que tomó el día que apostó por jugar en la élite… “Está claro que no me encanta viajar, no significa que le tenga fobia ni nada de eso, porque entonces no podría hacerlo, pero la verdad es que no me gusta estar 25 semanas fuera de casa. Eso fue lo primero que tuve que analizar conmigo mismo. Me pregunté: ¿estás dispuesto a hacer este sacrificio para intentarlo? Me dije que sí y adelante. Lo quería hacer y no había otra. Y bien, como todo el mundo sabe, a todo se acostumbra uno, incluso a estar 6 ó 7 semanas viajando de un sitio a otro. Además, en el Circuito hay un ambiente bastante bueno”.
El British Open… “Estoy muy contento de poder ir al British, y mucho más teniendo ya la temporada resuelta. Voy a ir a disfrutar de la semana lo máximo que pueda. Voy a estar muy bien acompañado. Viene mi familia, mi novia, amigos, será una semana muy especial. Será muy diferente porque es un grande y mucho más en mi caso, ya que será el primero. Intentaré hacerlo lo mejor que pueda, me lo voy a tomar como un torneo normal. Es cierto que están los mejores del mundo, pero al final eres tú contra un campo. Estoy jugando bien y voy a intentar aprovechar para hacer un buen torneo”.
Pasión por los links… “Cuando era amateur jugué en muchos links y se me daban muy bien. Me gustaba mucho jugar en links, aunque luego de profesional se juegan muy poco. El Open de Escocia se juega en un links, pero seguro que no tiene nada que ver con Muirfield. Me gustan, son divertidos, hay que pensar mucho… Me gustan mucho”.
Dos claves: el consejo de Pablo Martín y el cambio con el putt… “Realmente, mi juego largo ha funcionado siempre bastante bien, pero fallaba con el putt y alrededor de green. Desde la tercera jornada del Open de Irlanda he hecho un par de cambios en el putt, de rutina, de grip… y diría que de todo. Y parece que funciona. Con el approach la mejoría fue hace cuatro o cinco semanas, en Suecia. Jugué con Pablo Martín, que todos sabemos que approcha de maravilla, estuvimos hablando mucho y me dio unos consejillos que me han ido muy bien. Después, lo trabajé con mi profesor, Román Tayá. Todo esto ha sido una parte importante de los buenos resultados que estoy haciendo”.


