Inicio Grandes Circuitos DP World Tour A los pegadores les brillan más los ojos en París este año…

A los pegadores les brillan más los ojos en París este año…

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El Open de Francia es uno de los torneos más importantes del calendario regular del circuito europeo. Su historia (desde 1906 y cumpliendo su 99ª edición) y la suculenta bolsa de premios (medio millón de euros para el ganador), lo avalan. Y también el campo, el Albatros course del Golf National, un clásico ya después de haber acogido, con la de este año, 23 ediciones, que además será escenario de la Ryder 2018, momento histórico para el que se sigue preparando a conciencia.

Este año la Madre Naturaleza ha dispuesto otro tipo de torneo. La organización quería presentar un recorrido de características similares al de anteriores ediciones, en el que entre otras cosas primara, como siempre, la seguridad desde el tee. Y es que esta era la máxima de todos los jugadores al llegar esta semana: si no coges muchas calles, ten preparada la maleta el mismo viernes (para la Ryder, asimismo, ese será el plan: un campo muy exigente desde el tee).

Sin embargo, este año no ha podido ser por culpa de casi tres meses de sequía y calor, de tal manera que los dos primeros cortes del rough están más o menos igual que siempre, pero ese pasto amarillento donde se perdían bolas muy cerca del fairway aparece cortado. Lo segaron en su día para que creciese uniforme y duro, pero las condiciones no lo han dejado desarrollarse como otras veces.

La primera conclusión al respecto es clara como el agua: los grandes pegadores, muy presionados desde el tee habitualmente en este recorrido, ganan enteros en el abanico de favoritos. Dicho de otro modo, se abre la nómina de candidatos al triunfo y también es muy posible, si el viento no sopla demasiado, que el resultado ganador se vaya hasta un registro alrededor de -15, algo casi impensable años atrás (Graeme McDowell, doble defensor del título, ganó con -9 en 2013 y con -5 en 2014).

¿Cómo le pueden ir a la Armada estos cambios? Alejandro Cañizares y Eduardo de la Riva son los dos españoles que mejores resultados han conseguido en los últimos años en el Albatros course. El primero fue 2º en 2010 y el segundo fue 3º en 2013, respondiendo a ese perfil de jugadores seguros desde el tee y con hierros bien afilados. Con la ausencia esta semana de Larrazábal y Jiménez, nuestros dos últimos ganadores en este torneo, estos dos jugadores, Cañizares y De la Riva deben seguir siendo buenas apuestas. Pero además también se abre el abanico, lógicamente: por ejemplo, Álvaro Quirós, que no pasó el corte en las últimas cuatro ediciones, gana posiciones. O Pedro Oriol, que se estrena en este campo. O incluso Carlos del Moral y por supuesto, Rafael Cabrera Bello, aunque el canario casi nunca haya tenido muchos problemas para coger muchas calles. También jugarán sus bazas Jordi García Pinto, que igualmente se estrena en el Golf National, Jorge Campillo y Adrián Otaegui.