Inicio Grandes Circuitos DP World Tour A ras de hierba (conclusiones finales)

A ras de hierba (conclusiones finales)

Compartir

Algunas conclusiones y apuntes finales sobre este Open de Andalucía recién finalizado con brillante victoria del sudafricano Louis Oosthuizen…

1. Hay que insistir en el esfuerzo realizado por el Parador de Málaga para que el torneo pudiera disputarse, después de sufrir en sus carnes el invierno con más agua y frío que recuerdan los más viejos del lugar. Otros torneos como el de Estoril se rindieron a la evidencia mucho antes, cancelando y retrasando el evento…

2. Dicho esto, además es de justicia recalcar que el campo ha estado a la altura, ofreciendo ese  equilibrio necesario entre el premio y la penalidad. Mucho mejor, incluso, de lo que los jugadores (y nosotros mismos) esperaban el mismo lunes o martes de la semana del torneo.

3. Volvemos a concluir que las fechas de esta cita son suficientemente buenas, siendo el primer torneo de la temporada que se disputa en suelo continental. En Málaga estuvieron aproximadamente la mitad de los primeros cincuenta de la Race to Dubai 2010 y diez jugadores de entre los primeros cien del mundo. No es un ‘field’ que pueda tener todo el mundo. Con una bolsa de premios algo superior podría salirse del mapa, pero claro, la situación no está para muchas alegrías entre los espónsores.

4. La Armada ha cumplido. Podíamos esperar más de jugadores como Álvaro Quirós o Miguel Ángel Jiménez, pero recordemos que no todas las semanas puede estar uno a tope de baterías. El de Guadiaro viene realizando una temporada magnífica y el grado de tensión, concentración y puesta a punto tiene unos picos que no se salta ni el mismísimo Tiger. Jiménez, además, como organizador, lidiaba esta semana con cientos de detalles que terminan por mermar el rendimiento.

5. Gabriel Cañizares ha demostrado que siempre se puede volver. Que la determinación y, sobre todo, el trabajo bien rematado (con el psicólogo Oscar del Río, por ejemplo, y con esas horas de gimnasio y fisioterapia) dan sus frutos. Cañizares, en todo caso, es el vivo ejemplo de lo complicadísimo que resulta este deporte en la élite: todo el mundo sabe que su calidad como jugador es enorme, sensacional (su hermano Alejandro no se cansa de repetir que Gabriel es mejor que él…) y sin embargo su trayecto para llegar a la ‘primera línea de fuego’ está siendo una pequeña odisea… Odisea que aún no ha terminado y en la que esperamos contarles un final feliz. Apostamos con decisión a que así será.

6. Hemos vivido ‘in situ’ esa reconversión de Gonzalo Fernández Castaño a mitad de torneo a los principios de siempre con el putter, aparcando el sistema Utley. No le fue nada mal durante el fin de semana, sobre todo por la confianza que le generó el cambio, más que por el número de putts efectuados (que además fueron menos). Gonzalo es un jugador que ha llegado a la madurez y que más pronto que tarde va a asombrar de nuevo al mundo. Su juego hasta la misma boca del hoyo es sencillamente de extraordinario jugador, con las lógicos vaivenes de puesta a punto. Su sitio está, hoy lo vemos más nítido que nunca, entre los primeros cincuenta del mundo.

7. El público. Sería necio engañarse escribiendo que el Open de Andalucía ha sido un éxito de público, aunque el fin de semana se acercó un poquito (sólo un poquito…) a los niveles habituales de afluencia de un torneo en España. Pero volvamos al principio para reseñar que éste ha sido el mejor fin de semana, meteorológicamente hablando, de los últimos cuatro meses. Y el aficionado al golf lo que quería, por encima de todo, era… jugar al golf. Porque realmente no ha podido hacerlo este invierno. Tenemos constancia de multitud de casos en los que se ha dado esta situación. A ello hay que unir la coincidiencia en fechas con el Domingo de Ramos, fiesta arraigada en el sur con el inicio de las cofradías en las calles, y muy concretamente en Málaga.

8. Pablo Larrazábal está definitivamente de regreso a la zona caliente. Él asegura que su juego está listo después de algunos cambios que fue introduciendo en 2009. Y las pruebas nos van diciendo que así es. Una excelente noticia.

9. Nacho Garrido sigue ahí, rondando la pieza, con un nivel medio de juego muy sólido.

10. Rafael Cabrera Bello ha salido del túnel, a pesar de no poder rematar un top-ten el domingo, que es a donde apuntaba el sábado.

11. Pablo Martín no pudo digerir un cuádruple bogey el segundo día cuando tenía la situación controlada y al alza, seguramente excesivamente responsabilizado y apesadumbrado por no poder darle una alegría a su gente, que tan fielmente lo seguía.

12. Carlos del Moral y Álvaro Velasco han demostrado que los cortes en el circuito europeo no deben ser asignatura pendiente de su juego. Pueden ser miembros consistentes del European Tour.

13. Valoremos también el excelente rendimiento de de dos ilustres veteranos como Santi Luna y Miguel Ángel Martín. Estuvieron el fin de semana luchando como jovencitos. De chapeau.

14. Manuel Quirós merece un monumento a la constancia. Rara vez defrauda, da siempre todo lo que tiene y un poco más, incluso arrastrando algunos problemas físicos como estaba. En una cita de campanillas volvió a superar el corte. Nunca arroja la toalla y nunca dejará de llamar a la puerta…

15. La descalificación de Borja Etchart debe servir al joven jugador (un gran talento en ciernes) para cuidar al extremo esos detalles en la gran competición. Después de hablar con unos y otros, de consultar por aquí y por allá de modo oficial y oficioso, nosotros estamos ciento por ciento convencidos, y así concluimos,  de que la intención de Etchart no era sacar ventaja, hacer trampa (los propios ‘denunciantes’, Coltart y Johansen, creen que así es).

Tampoco podemos afirmar con rotundidad que Coltart se moviera exclusivamente dentro de la mala intención, pero su actitud no fue noble y de algún modo demostró cierta ignorancia de las reglas y los ‘códigos’. Por un lado (el de la nobleza) creemos que alguien con tantos años en el circuito debe ir de cara y reprender al jugador en el mismo campo (Borja hubiese sido penalizado levemente, nunca con la descalificación). Por otro lado (el del desconocimiento), de haberlo reprendido sobre la marcha, en el green del hoyo 16, Etchart todavía habría podido marcar de nuevo la bola, reponerla correctamente y salir de allí incluso sin penalidad ninguna y con la lección aprendida.