Hay momentos que definen carreras, la historia de un deportista o incluso de una competición. Sin duda, hace nueve días se vivió uno de ellos en el green del 18 de Bethpage Black cuando Europa se jugaba mantener la Ryder Cup dos años más. Shane Lowry era el elegido por los dioses del golf para retener la corona. En su putter estaba.
La historia terminó como ya saben y en ese green había un testigo excepcional: Jon Rahm. El español había sufrido una dolorosa derrota minutos antes frente a Xander Schauffele. La tensión del español era palpable. Por un lado, y la más importante, las ganas de levantar el trofeo y por otro, que el peso de su punto perdido no influyera en el resultado final.
Es de sobra conocida la intensidad con la que vive Rahm esta competición y ha contado este martes en primera persona cómo vivió ese instante. Al ser preguntado por Ten Golf sobre cómo vivió ese momento y si pensó que quizás no entrara, Rahm relata con pelos y señales cómo lo vivió: “No pensé si entraba o no. Estaba rezando, no sé siquiera si tenía los ojos abiertos”. El fiel reflejo de cómo se encontraba media Europa en ese instante y ha explicado lo que él hace en esos momentos de nervios: “yo me concentro en el jugador para ver su expresión, por el ángulo no veía bien la bola y preferí mirar la reacción de Shane. La verdad es que fue un segundo muy largo. Lowry me dijo que la ‘puleó’ un poco y que se le fue para la izquierda, pero bueno ojalá todos los putts sean así y que entren”, cierra entre risas.
Cerrando con la Ryder, el de Barrika ha recordado el que para él ha sido el momento más inspirador de la semana. Olazábal de por medio, no podía ser de otra forma: «El jueves por la tarde hablando con Txema dijo: «Por suerte o por desgracia, soy el último capitán que ha ganado en suelo norteamericano, espero que el domingo no pueda volver a decir lo mismo’. Rahm reconoce que le conmovió: «No sé si fue por como lo dijo, pero para mi eso fue una gran motivación en Nueva York». Por cierto, la realidad es que se ha deshecho en elogios hacia Luke Donald, el capitán que ahora ostenta dicho honor: «La realidad es que si se supieran el nivel de detalle con el que ha preparado todo Luke Donald, sería considerado como uno de los mejores coach de liderazgo. Es muy bueno», cerraba Rahm.
El de Barrika llega al Open de España con deberes. Aterriza tras ganar la Ryder Cup y la clasificación general del LIV, pero con el lunar de no haber ganado ningún torneo individual. No se deja llevar por la emoción de haber ganado la Ryder y deja una muestra más de su inconformismo: «Si tengo que ponerme nota a estas alturas, diría que un siete. Con el nivel de exigencia que me pongo, no haber ganado a nivel individual me impide ponerme más. Si ganara esta semana podría subir la nota a un 7,5». Un aliciente más en el Club de Campo Villa de Madrid.


