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Al igual que la semana pasada el golfista de Moià llevará cinco wedges en la bolsa

Arnaus, una bala en la recámara de la Armada

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Los wedges de Adri Arnaus esta semana en el Hero Dubai Desert Classic.
Los wedges de Adri Arnaus esta semana en el Hero Dubai Desert Classic.

A Nacho Garrido le costaba recordar una sesión de trabajo con Adri Arnaus mejor que las dos que mantuvieron la semana pasada antes de empezar el Dubai Invitational en el Dubai Creek Resort. Y no ha sido pocas las jornadas de entrenamiento de estos (entrenador y pupilo) intensos y estajanovistas amantes de golf. Cuando se ponen, se ponen.

También ayer martes se puede decir que Arnaus lo bordó desde el tee en el ProAm del Hero Dubai Desert Classic, en su querido Emirates Golf Club. Cazó diez calles, una cifra más que relevante en un trazado de fairways estrechos y revirados como el Majlis course. Saldrá esta semana o no, pero se puede decir que el golf de Adri está a punto de caramelo.

Las cosas están saliendo muy bien en el campo de prácticas. El nuevo driver (Callaway Paradym Smoke) se ha adaptado como un guante al swing vertiginoso del golfista de Moià. Ahora queda que todo eso se plasme en el campo de golf. Es quizá la tarea más titánica e inestable que hay en este deporte: trasladar al torneo las sensaciones del driving range. Arnaus está en ello.

Adri es una bala en la recámara de la Armada esta semana. Siente que su juego está cada vez mejor, aunque igual es pronto para verlo en su máxima dimensión. Necesita ese puntito extra de confianza que permite a un jugador soltarse en la competición igual que lo hace en la cancha. Si lo encuentra, que se agarren, porque el Emirates Golf Club es uno de los jardines de Arnaus. «Seguramente es mi campo preferido del año en el DP World Tour. Si no es el que más, anda muy arriba», asegura a Ten Golf.

Los resultados así lo ratifican. Cinco veces ha jugado este torneo y su balance es de un tercero, un noveno, un decimotercero y sólo un corte fallado. De las 18 rondas de competición que ha jugado en el Emirates, doce han sido bajo par. Un sesenta por ciento.

Arnaus está cuidando con mimo la preparación del torneo. El objetivo es guardar todas las energías posibles para la competición. El lunes lo tomó de descanso, ayer jugó 18 hoyos en el ProAm y hoy ha andado los primeros nueve pegando únicamente de 100 metros hacia abajo para engrasar los wedges. De hecho, sentía que debía afinar esta parcela porque en el ProAm no las había dejado tan cerca como él mismo se exige. Además, ha preferido bajar hoy la intensidad porque había tenido unas ligeras molestias en el cuello a consecuencia del intenso ritmo de trabajo previo al inicio del año. Más vale prevenir que lamentar.

Por cierto, al igual que la semana pasada, Arnaus va a jugar el Desert Classic con cinco wedges en su bolsa, del 46 grados al 58, algo que es muy poco habitual. El objetivo es limitar los huecos en esas distancias tan delicadas que van desde los 147-148 metros que pega con el pitching de 46 grados a los 103-104 que hace con el 58. Aún tenía que tomar la decisión de qué dos palos de estos tres se iba a quedar fuera de la bolsa: driving iron de 17 grados, hierro 3 o hierro 4. Iba ganando la carrera, de momento, el hierro 3, un palo que le va como anillo al dedo para la salida del hoyo 14.

Arnaus es una bala en la recámara, una opción que se puede convertir en la gran baza en cualquier momento.