Un escalofrío recorrió el DP World Tour de punta a punta la mañana de este miércoles. Día de proam del Open de Sudáfrica. Los grupos de whatsapp de jugadores y caddies echaban humo. Mensajes de incredulidad, asombro, confusión, incertidumbre y miedo. Mucho miedo.
Andrea Pavan, uno de los golfistas más queridos y respetados del circuito, había tenido un grave accidente. Concretamente, se había caído por el hueco del ascensor del apartamento que tenía alquilado esta semana en Stellenbosch. Era un tercero. Pavan se precipitó unos 8-10 metros al vacío. Una pesadilla hecha realidad.
En conversación con Ten Golf, Francisco Mateo, caddie de Andrea con el que compartía el apartamiento esta semana, explica aún visiblemente afectado (no es para menos) lo ocurrido. «Estábamos llegando al campo para jugar el Pro Am. El apartamento estaba muy cerca. Teníamos salida a las 12.40 y serían como las nueve. En ese momento, Andrea se da cuenta de que se ha olvidado las llaves del vestuario. Yo me ofrezco para volver a recogerlas, pero insiste en que vayamos juntos porque es muy pronto. Yo me quedo en el coche y él sube al apartamento… Lo siguiente es una llamada de teléfono de Andrea donde me dice que se ha caído y que le duele el hombro y la espalda. Es muy raro. Normalmente hablamos siempre en español, pero ahora todo me lo dice en inglés», relata.
Lo primero que piensa el caddie gaditano, de la zona de Guadiaro, es que Pavan se ha resbalado en la casa y se ha dado un golpetazo. Sin embargo, cuando deja el coche y accede al edificio de apartamentos para coger el ascensor es cuando descubre que lo que ha ocurrido es mucho más grave. Al llegar a la entrada escucha los gritos de Andrea y se da cuenta que no vienen de arriba del apartamento, sino de ahí mismo, al otro lado de la puerta del ascensor. Mateo no da crédito. No se puede imaginar lo que ha pasado. «Habló con él y trato de calmarlo, pero está mal. Me dice que se ha caído por el hueco del ascensor. Rápidamente, con los gritos de auxilio llega más gente. Aparece algún vecino y camareros de un bar cercano. Llamamos a bomberos, policía y ambulancia».
Los primeros en llegar fueron los bomberos y la policía. Tardaron unos 25 minutos. Durante todo ese tiempo, Mateo no deja de hablar con Pavan para mantenerlo tranquilo. Le informa que los servicios de emergencia ya están de camino. Los bomberos realizan el rescate. Fuerzan la apertura de la puerta del ascensor de la planta baja y sacan al golfista italiano inmovilizado en una camilla. Es una operación compleja, pero lo resuelven rápido y con éxito. Unos minutos más tarde llega la ambulancia y después de estabilizarlo lo trasladan al hospital de Stellenbosch.
Lo peor es el destrozo en el hombro derecho. El húmero se ha salido y no pinta bien. Los médicos insisten en que hay que operar de urgencia. Es el momento de tomar una decisión. ¿Operarse allí o no? Se informan mediante el DP World Tour, el propietario del edificio de apartamentos donde tenían el alquiler y a través de Johann Rupert, magnate sudafricano que es uno más en la familia del DP World Tour, pues organiza cada año el Alfred Dunhill Championship y el Dunhill Links Championship. La gestión la hace Pablo Larrazábal, buen amigo de Rupert.
Todas las personas consultadas y, especialmente Johann, aseguran que el hospital de Stellenboch es uno de los mejores de Sudáfrica y que están acostumbrados a tratar a deportistas de máximo nivel porque hay varios equipos deportivos de primera línea en esa zona. El de rugby, por ejemplo, es uno de los mejores del país. Están en buenas manos y deciden ir adelante con la operación.
Finalmente, la intervención comienza a eso de las seis de la tarde, hora local. Primero el hombro, luego la espalda. Una pruebas que le han realizado al llegar al hospital, indican que puede que algunas vértebras lumbares se hayan visto desplazadas por el impacto. Sólo con el hombro, la operación dura más de cuatro horas. Con la espalda son casi tres. La intervención no acaba hasta poco antes de la una de la mañana, cuando sale una enfermera del quirófano e informa que han terminado y todo ha ido bien.
Durante toda la tarde, el hospital es un hervidero de jugadores y caddies que se acercan a ver cómo está Pavan y si pueden echar una mano. Mateo es el hilo conductor. Los primeros en llegar son los jugadores italianos Matteo Manassero y Francesco Laporta, así como Job Sugranyes, caddie de Manassero. El DP World Tour se vuelca. Rupert se vuelca. Todos se vuelcan en lo que pueden. Obviamente, el golf pasa a un segundo plano y Pavan sólo da gracias por estar vivo y porque ya una vez en el hospital puede mover las piernas. Ha sido un accidente gravísimo y las consecuencias podrían haber sido mucho peores, pero al menos sabe que se va a recuperar. El miedo se reduce.
Pavan tendrá que estar tres o cuatro días en el hospital y después le podrían dar el alta. Eso sí, para meterse en un avión y viajar podrían pasar unas seis o siete semanas, especialmente por la presión. Rupert le ha ofrecido al jugador y su familia una casa para que puedan estar los días que necesite mientras dura la recuperación. Hoy está previsto que llegue la hermana de Andrea desde Dubai, mientras que el sábado debería aterrizar la mujer procedente de Texas, residencia habitual de la familia Pavan.
Como decimos, el golf pasa a un segundo plano, pero no deja de ser la profesión de Andrea. Ahora mismo es casi imposible establecer con seguridad si va a volver a poder jugar al golf de manera profesional. El médico que le ha intervenido el hombro, la zona más afectada, se ha mostrado convencido de que si todo va bien podrá volver a jugar. Eso sí, los plazos de regreso son incalculables. Pueden ser 18 o 24 meses… o algo menos. Todo dependerá de la evolución de la recuperación. En cualquier caso, Andrea es físicamente un toro y el médico se ha mostrado optimista.
Quizá la gran pregunta que se estén haciendo es cómo puede caerse alguien por el hueco de un ascensor. Obviamente, algo ha fallado en el mecanismo. Era un elevador especial que llegaba directamente al salón del apartamento. Parece que Pavan dejó la puerta del ascensor entreabierta mientras iba a por las llaves del vestuario. Al regresar y meterse de manera automática en el ascensor, la caja ya no estaba y se precipitó. Como es lógico, hay una negligencia en el funcionamiento del aparato. Si la puerta estaba abierta, el ascensor no debería poder irse. Y si la puerta estaba cerrada, Andrea no debería haber podido abrirla hasta que el ascensor estuviera en su piso. Todo esto lo tendrá que determinar ahora la investigación.
Realmente, han sido horas muy duras de angustia en la familia del DP World Tour, especialmente para los más cercanos a Andrea, así como su caddie, Francisco Mateo, que ha estado a su lado en todo momento. Por suerte, Pavan ha salido entero y vivo. Eso es lo más importante. El golf, ya se verá.



