Inicio Grandes Circuitos DP World Tour Las siete vidas del ‘nuevo Rory’
Ángel Ayora salva un corte excepcional en Dubai con tres birdies en los tres últimos hoyos

Las siete vidas del ‘nuevo Rory’

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Ángel Ayora. (© Golffile | Thos Caffrey)
Ángel Ayora. (© Golffile | Thos Caffrey)

No hay aficionado que se acerque a ver la partida de Ángel Ayora que no llegue diciendo que quiere ver al nuevo Rory. Es una idea extendida. Lo defiende una aficionada china que se llama Aprilia y que viaja a un 70 por ciento de los torneos del DP World Tour. Igual de convencido está Cameron, un escocés que vive en Dubai y que no se pierde esta cita desde hace 14 años. Incluso un padre se lo dice a su niño cuando le pide un autógrafo nada más terminar. «Este es el nuevo Rory». Son los pelos, claro, que recuerdan a ese McIlroy imberbe que ya asombraba en el circuito europeo. Pero sobre todo es el swing, la elasticidad, el poderío, la estética… Con cuarta y media más de altura, eso sí.

El nuevo Rory ya había demostrado que puede ser muy bueno cuando todo marcha por su carril, en el orden adecuado, pegando un golpazo tras otro. Eso ya lo sabía todo el mundo. Hoy también ha demostrado que cuando aparecen las curvas, y algunas han sido de herradura, es capaz de colocarse el traje de Gladiator y tirar hacia adelante. Ha pasado un corte de ley. Claro que las vueltas de 64 golpes dejan siempre una marca. Pero también rondas como las de hoy. Por supuesto que es mucha la presión por ganar un torneo, pero también la hay, y en proporciones gigantescas, para lo que ha hecho este viernes. Ha pasado el corte cuando a falta de tres hoyos estaba fuera.

Lo cierto es que Ayora empezó el día como una moto. Él mismo se dijo a sí mismo tras firmar el birdie en el 4 que estaba la cosa para un seis o siete menos… Si ya vamos por aquí así y quedan después los segundos nueve con tres pares 5… Ya saben, las cuentas de la lechera. A veces, parecen inevitables.. Se puso tres bajo par en cuatro hoyos. Lanzado.

Sin embargo, el tío del mazo estaba esperando a la vuelta de la esquina. Después de pegar un drivazo extraordinario en el hoyo 6 (nadie la ha puesto tan larga como él hoy: 300 metros), ha fallado el segundo golpe. La idea era tirar diez metros a la izquierda de la bandera por el lado bueno, pero la ambición, el ansia y ese inicio descomunal le han hecho cambiar la idea casi de manera instintiva, ya con el hierro 8 en la mano, y buscar el trapo con más ahínco. Demasiado. Ha fallado por la derecha, sitio horrible, sitio calavera, y la ha metido en una mata, en los bushes de toda la vida (por cierto, confesión personal, me acabo de dar cuenta que los expresidentes de Estados Unidos se llamaban arbusto de apellido). Seguimos…

El error ha terminado en doble bogey. Prácticamente tiraba por la borda todo lo bueno que había hecho antes. Por si fuera poco, en el 9 cae otro bogey, tres putts desde menos de cinco metros. Otro mazazo inesperado. Vuelta a la casilla de salida con nueve hoyos por jugar. Ha hecho birdie en el 10, pero rápidamente ha venido otro bogey en el 11, de nuevo fallando por el lado malo. No había quien la dejara cerca hoy desde el búnker de la derecha en este par 3. Son errores gruesos, de los que también, por cierto, hemos visto ver a Rory muchas veces y por las que sin duda no ha ganado tanto como habría podido. ¿O no les suena el concepto Rorylandia?

Precisamente, muy de McIlroy también, de un nuevo error ha partido la remontada. En el 15 ha fallado por el lado malo, en este caso la izquierda, y ha firmado una recuperación milagrosa. De locos. El asunto parecía finiquitado y de pronto ha abierto una nueva puerta a la esperanza. Quedan tres hoyos y hay que hacer dos birdies. Las siete vidas del nuevo Rory.

No contento con dos, Ángel ha hecho tres y ha pasado el corte incluso holgadamente. El birdie del 16 ha sido salvaje. Muy de Rory. Ha pegado una salida majestuosa y su segundo golpe, un hierrazo 6, ha terminado a dos metros de la bandera. Excepcional. Acto seguido, otra recuperación fabulosa en el 17 para birdie y por último birdie en el 18 tirando de tres y metiendo un gran putt de unos tres metros.

Ha sido un corte épico, de gladiador, aunque quizá lo más importante es que, pese a la alegría de jugar el fin de semana en su primera presencia en el torneo, Ayora tenía muy presentes los errores que había cometido hoy. Así se avanza. «No puede ser, no puedo cometer el error del 6. Ese golpe es de amateur, pero amateur de hándicap 5 ó 6. No puede ser. Tengo que aprender. Es experiencia. Eso seguro que no le pasa a Sullivan», asegura el andaluz a Ten Golf en referencia a su veterano compañero de partido que se ha colocado segundo.

Porque sí, hasta Rory ha tenido que ir aprendiendo, y muchas veces a palos. Es lo que toca.

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