El hoyo 11 del Rinkven International Golf Club, sede esta semana del Soudal Open, es un par 4 corto. Tiene algo menos de 350 yardas. Está muy bien protegido por árboles en ambos flancos de la calle, pero los más atrevidos, o los que anden con más confianza, pueden intentar tirar a green. Ángel Ayora (-6) es lo uno y lo otro. Valiente y ambicioso como pocos y tiene una fe ciega en su drive. No es para menos a la vista de cómo le pega el joven golfista de Marbella. Por ello, ni lo ha dudado. Le ha pedido el ‘palo gordo’ a Juan Ochoa, su caddie y entrenador, y ha pegado el golpe perfecto. Ni con la mano la habría puesto en un sitio mejor. Ha sido un golpe profundo, al fade y dibujando el dog leg. Una obra de arte.
Más valor aún tiene el golpe si les contamos que venía justo de hacer bogey en su primer hoyo del día (empezó por el 10). Hay que pegarlo y hay que pegarlo. No hay más. El premio al tirazo fue el eagle. Tenía un segundo golpe desde la calle, muy cerca de green, a 45 metros de la bandera. Ha pegado un 56 grados tendido, tipo links y lo ha metido. El primer bogey, borrado de la faz de la tierra.
Ese drive es un buen ejemplo del poderío que tiene Ayora con ese palo. Hoy lo ha demostrado. Ha pegado de manera espectacular desde el tee en un campo especialmente estrecho y mucho más esta semana porque las calles están duras. Ha hecho dos bogeys más, pero también ha firmado siete birdies. Uno de ellos, en el 16, cogiendo el green de uno. Par 4 de 340 yardas. Sensacional. El golfista andaluz ha empezado pidiendo paso en Amberes. Se ha colocado en la primera posición empatado con Joost Luiten (-6), jugador que parece hecho a medida de este campo. La virtud de Ayora es que lo mismo lo borda en el coqueto Rinkven belga que en el inmenso TPC Louisiana del PGA Tour. Recursos.
No fue un lunes fácil para el joven golfista que ya se ha dado opciones de ganar esta temporada en el DP World Tour. Jugó la previa del US Open a dos rondas en Walton Heath y lo hizo de maravilla desde el tee, pero acabó justo un golpe corto. Sólo los wedges en un campo duro como las piedras le impidieron asegurar una plaza en Oakmont. Su reacción ha sido una tarjeta de 65 golpes y la convicción de que aún tiene margen para liarla y meterse en el US Open. Mentalidad ganadora.
Ayora ha sido la punta del iceberg de una notable puesta en escena del golf español en el Soudal. Sebas García Rodríguez (-3) se ha colocado a las puertas del top 10, con uno de esos parciales muy de Sebas en los que pareció levitar por el campo. Cinco menos entre los hoyos 13 y 17. Exhibición. También han acabado bajo par Joel Moscatel (-1), que jugó mucho mejor de lo que dice el resultado, generando un puñado de buenas opciones de birdie, y Alex del Rey (-1). Más atrás han terminado Manu Elvira (PAR) y Jorge Campillo (+4). A los dos les tocará apretar, a uno más que a otro, para estar este viernes dentro del corte.
Más allá de los españoles, destaca el inicio del sudafricano Thriston Lawrence (-5). Parece que su regreso al DP World Tour le ha sentado bien, después de un inicio de temporada realmente malo en el PGA Tour. No ha conseguido adaptarse al circuito americano. No es fácil. Ni es el primero, ni será el último al que le cuesta. Hablando de jugadores del PGA Tour, Matteo Manassero (+2) no ha tenido un buen comienzo en Bélgica. El italiano, por contra, sí lleva un buen año en Estados Unidos. No es para tirar cohetes, pero está en la pelea por mantener la tarjeta.



