
Mañana de jueves muy movida en el Club de Campo Villa de Madrid. Muy movida por el viento, claro. Por momentos, salvajemente meneada, podría añadirse. Así que el Acciona Open de España no puede arrancar de modo más rudo, pero también interesante, dicho lo de rudo en el mejor sentido que se nos ocurra de la expresión, porque a veces los quebraderos de cabeza de los jugadores también están directamente relacionados con el disfrute del aficionado.
El turno matutino de la primera jornada ya ha finalizado y, de entrada, en el primer golpe de vista, hay que destacar dos cuestiones. Por un lado, tenemos ya otra prueba más del llamado ‘efecto Pavon’, según el cual, o a través del cual, el golf francés no deja de cobrar protagonismo casi cada semana. Matthieu, sorprendente triunfador en el PGA Tour 2024, marcó la senda, precisamente desde su victoria del año pasado en este torneo y este mismo escenario, y muchos de sus compatriotas parecen dispuestos a seguirla. En este caso se trata de Julien Guerrier (-4), líder provisional después de firmar un 67, y eso, a pesar de haber sumado tres bogeys. Si Matthieu pudo, si Matthieu puede; yo puedo. Es el lema galo.
La segunda cuestión que indudablemente merece la pena distinguir es la poderosa puesta en marcha de la Armada española. De acuerdo, son muchos los jugadores patrios que juegan este Open de España, como cada año, pero no siempre se apelotonan ahí arriba tantos y de manera tan decidida. Adri Arnaus (-3) porta el estandarte, de momento. El catalán está lidiando con su temporada más pestosa desde que llegara a la primera división del golf continental, hace ya seis años. Pero hace ya unas cuantas semanas que su juego ha experimentado una clara mejora, más allá incluso de los resultados. Esta excelente ronda de 68 golpes, en semejantes condiciones, es una prueba más de ello, una prueba que vale su peso en oro. Ha jugado muy ordenado de principio a fin, pero es que además ha ido de menos a más en cuanto a finura. Sus segundos nueve hoyos, los primeros del campo, del 1 al 9 del recorrido Negro del Club de Campo, han sido verdaderamente de Matrícula. En este tramo ha hecho tres birdies, se ha dejado al menos tres buenas ocasiones más por el camino y, como remate, ha estado cerca de embocarla desde fuera en el único green que no ha cogido en regulación (hoyo 6). En fin, si de verdad queremos soñar remontémonos a los años 2019 y 2021, en los que Adri firmaba un cuarto puesto final y un segundo (tras perder un play off de desempate) en este mismo campo, en este mismo torneo…
Muy cerca de Arnaus, con la tarjeta entregada, firmada y a buen recaudo, no vaya a ser que se la lleve el viento, encontramos a David Puig (-2) y Luis Masaveu (-2), dos de los diamantes recién extraídos de la asombrosa mina del golf español, uno más pulido que otro, porque Masaveu ni siquiera es todavía profesional.
Ni es casualidad verlos ahí, tan arriba, ni debería nadie dar por hecho que vayan a despeñarse o a perder comba fácilmente. Masaveu, por cierto, reconocía al terminar la ronda que había sido una de las mejores de su vida. Puig, por destacar algo más concreto, ha dado un auténtico recital de juego corto, marca de la casa.
Sólo doce jugadores han firmado registros por debajo del par en el turno matutino de juego. Y uno de ellos, además de los citados, es Jorge Campillo (-1), que completa el cuarteto español serio, agresivo y sin complejos que de momento engalana la parte alta de la tabla con los colores rojo y gualda. El extremeño iba jugando con Tyrrell Hatton (+3) y Matteo Manassero (+5), dos de los grandes favoritos a priori, y ha hecho mucho más que dar la talla, si nos remitimos a las pruebas. No son el inglés y el italiano los únicos favoritos que de entrada se han estrellado contra el muro de viento, tampoco le ha ido nada bien a Shane Lowry (+4). Mucho van a tener que remar para recobrar el protagonismo y las opciones.


