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Michael Kim cuenta su particular visión después de su experiencia este 2025

Así se ven desde dentro las diferencias entre PGA Tour y DP World Tour

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Michael Kim © DP World Tour
Michael Kim © DP World Tour

El estadounidense Michael Kim, uno de los golfistas más activos y transparentes en redes sociales, ha vuelto a dejar una reflexión más que interesante. En esta ocasión ha expuesto, desde su propia experiencia, cómo funcionan por dentro el PGA Tour y el DP World Tour. No pretende sentar cátedra, solo ha jugado cinco torneos en el Circuito Europeo, pero su visión aporta matices interesantes sobre los dos circuitos.

Kim arranca por la parte más visible: los campos. Su resumen es claro. En el PGA Tour existe un patrón: campos largos, amplios, donde el driver es el arma dominante. Él mismo pone el ejemplo de Quail Hollow como prototipo de “gran campo” estadounidense.

En el DP World Tour, en cambio, sus sensaciones han sido muy distintas. “Positional golf”, lo llama. Doglegs más marcados, diseños menos estándar y una variedad enorme marcada por el viaje continuo: India, Francia, Emiratos… “No están tan centrados en el driver”, explica. También señala que los greenes suelen ser ligeramente más lentos —nunca al nivel de esos 14+ de stimp que a veces aparecen en Estados Unidos—. Sí reconoce que los dos últimos campos del año son del estilo más parecido al norteamericano

En la parte organizativa también percibe contrastes. En el PGA Tour conviven la estructura del propio circuito con los equipos específicos de cada torneo, a veces grandes agencias como Wasserman o WM. En el DP World Tour, en cambio, todo parece más compacto: “A veces sientes que diez personas llevaban toda la gira”. No lo dice como crítica, sino como reconocimiento a una logística más eficiente, adaptada a un circuito que cambia de país cada semana. Se puede decir que el DP World Tour es más familiar.

Sobre el comedor de jugadores, Kim también distingue dos filosofías. El PGA Tour ofrece un modelo más estandarizado: ensaladas, proteínas a la parrilla, smoothies, menús saludables con pequeñas variaciones según la sede. En el DP, en cambio, manda lo local. Londres, Francia, India… cada semana es un mundo. Y eso, para bien o para mal, también da personalidad.

Y llega uno de los puntos más prácticos para un profesional: el material. Aquí la ventaja estadounidense es abrumadora. En el PGA Tour, las grandes marcas viajan cada semana con sus camiones-taller, capaces de fabricar o ajustar material en el día. En el DP, los jugadores están cubiertos —hay técnicos y talleres—, pero para ajustes importantes suele necesitarse envío desde otro país, con las demoras que ello implica. Kim reconoce la complejidad de jugar una semana en India y la siguiente en Corea y que pueda haber un camión en ambos países.

Kim añade un capítulo más: los desplazamientos. En el DP World Tour, el circuito organiza transporte entre los hoteles oficiales y el campo, y también entre el alojamiento principal y el de los caddies. El sistema funciona, pero limita la libertad del jugador: “Es una faena no tener coche para ir a cenar o moverte por la ciudad”, admite.

Aquí el contraste con el PGA Tour es mayor. El famoso courtesy car program —coches nuevos a disposición del jugador desde que recoge la maleta en el aeropuerto hasta que se marcha— es, para Kim, insuperable. “Otros jugadores del DP en el PGA Tour siempre hablan de lo increíble que es tener un coche durante la semana”, bromea.

Lo dicho, el hilo de Michael Kim no pretende ser un juicio sumario. Es una guía interna que ayuda a entender por qué ambos circuitos funcionan de forma distinta y qué supone para quienes viajan, compiten y viven de una semana a otra. Una radiografía útil sabiendo los medios que cuenta el PGA Tour y los que tiene el DP World Tour a su disposición.