
El joven talento español, Borja Etchart, invitado a última hora por la organización al Open de Andalucía, ha sido descalificado. Transcribimos literalmente la Nota de prensa facilitada a los medios y firmada por John Paramor, Árbitro Jefe del circuito europeo, en la que se explica la causa de tal actuación: «Borja Etchart ha sido descalificado por no anotar dos golpes de penalidad al jugar la bola desde una posición incorrecta en dos de los últimos tres hoyos…
Tras entregar la tarjeta, sus dos compañeros de partido explicaron al comité de la prueba que habían visto a Borja reponer su bola incorrectamente en los greenes 16 y 18, de una forma que ellos consideraban descuidada.
Como resultado, Erik Tage Johansen, el marcador de Borja, también ha sido descalificado según la regla 6-6a, por firmar la tarjeta sabiendo que el resultado era incorrecto al haber incurrido en dos penalizaciones.
El tercer jugador de la partida, Andrew Coltart, informó a Erik Tage Johansen que consideraba que Borja había colocado la bola incorrectamente en el green, y ambos jugadores observaron que Borja había adelantado la bola un centímetro, aproximadamente, en putts de un metro y metro y medio en los greenes 16 y 18. A Coltart no se le ha impuesto penalización».
Y ahora les contamos la intrahistoria, siempre de un modo subjetivo, el nuestro, y por partes:
1. Etchart asegura que él siempre ha repuesto de ese modo su bola. Nada nos hace dudar de ello, e incluso nosotros pondríamos la mano en el fuego por la honorabilidad del joven jugador. Pero no es un modo correcto de hacerlo y debe cuidarlo en adelante.
2. En todo caso, la actuación de Coltart y Johansen es, cuando menos, sorprendente. Téngase en cuenta, entre otras cosas, que diciéndoselo a Etchart en el mismo momento de advertir por vez primera el error, ni siquiera debería haber sido penalizado, pues podría haber marcado de nuevo la bola y reponerla correctamente.
3. Un dato significativo. Tanto Coltart como Johansen estaban completamente convencidos de que la intención de Etchart no era beneficiarse de un error o trampa y así lo explicaron. Sencillamente querían que el director del torneo aleccionara al joven jugador, y lo dicen después de firmar las tarjetas, en lugar de hacerlo ellos mismos en el campo, lo que habría evitado cualquier descalificación. En los corrillos del Parador se hablaba de algo más que descuido…


