
Branden Grace (-21) ha ganado el Volvo China Open, su tercer triunfo en menos de cuatro meses…
Venció sin sufrir aparentes dificultades en la última jornada, manteniendo al final la renta de tres golpes con la que partía sobre Nicolas Colsaerts (-18), que ha sido segundo.
A toro pasado parece todo muy sencillo, pero los nervios de acero que muestra en la hora de la verdad nos sitúan, quizá, ante un gran campeón. Es posible que se trate de la inconsciencia propia de la juventud (todavía no ha cumplido los 24), pero de momento hay que juzgar los hechos, y éstos nos muestran a un jugador con una madurez sorprendente para su edad y ‘status’.
Ha ganado sus tres torneos saliendo en el partido estelar del domingo y controlando la situación con frialdad y templanza. Basta recordar aquellos nueve pares con los que finalizó el Joburg, su primera estación de gloria, mientras sus compañeros de partido, Coetzee y Finch, venían derritiéndose por el camino. Era la primera vez que se encontraba en una situación así y gobernó el juego con mano de hierro, cogiendo 17 greenes el domingo.
Una semana más tarde, de nuevo en el partido estelar del domingo en el Volvo Champions de Fancourt, apretó los dientes tras un mal comienzo de vuelta, con un final de cinco menos por los últimos doce hoyos que bien pudieron ser alguna menos. Y luego batió con espléndida naturalidad a Els y Goosen en el desempate. A dos de sus ídolos, según declaró.
Hoy, en el Binhai Lake de Tianjin, más de lo mismo: control de la situación y de los rivales y sobresaliente lectura de la famosa ecuación riesgo-premio, dando siempre la sensación de guardarse una última marcha para una situación de emergencia.
Aquel desempate en Fancourt fue también, si se quiere, algo así como una escenificación de la realidad actual del potente golf sudafricano. Los dos monstruos cediendo el testigo a un digno representante de esa nueva generación pujante y ya triunfadora, que viene arrollando con Schwartzel y Oosthuizen en primera fila.
Branden Grace ya es ‘carne’ de grandes torneos. Y será en ellos, por supuesto, donde termine de dar la medida de sus posibilidades. Un último e interesante apunte: no se trata sólo de un pegador potente y recto, que lo es, sino que también ha sido esta semana, por ejemplo, el jugador que más greenes ha cazado. Y aún más: nadie ha arrojado mejor porcentaje que él en las recuperaciones alrededor de greeen (un ochenta por ciento convertidas). Serio, muy serio.
Nacho Garrido (-14) ha hecho lo que buenamente ha podido, que ha sido mucho, teniendo en cuenta que el madrileño ha sufrido lo indecible por culpa de una lesión de espalda. Sobre todo en los segundos nueve hoyos. Sin ir más lejos, era su inseparable caddie, Pello Iguarán, quien tenía que recoger la bola de la cazuela una vez que Garrido embocaba, porque realmente el jugador no podía doblar el tronco. La salud es lo primero y primordial, pero no cabe duda de que Garrido se lleva buenas noticias de China. Por juego y disposición. Incluso hoy ha llegado a achuchar lo suyo (tres menos por los primeros nueve) mientras el físico le ha dejado.


