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Brochazos gruesos en la memoria

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Por David Durán

Quedará para siempre grabado en mi memoria el Open de España de 2011…

Cuando se dice o escribe que algo queda grabado a fuego en tu memoria, en realidad uno se refiere a brochazos gruesos y concretos, porque nuestra memoria es incapaz de guardarlo todo con la fría precisión de la hemeroteca, de la enciclopedia o del archivo. En primer lugar, porque es torpe y limitada. Además, porque selecciona, casi siempre, en función del impacto emocional  que determinados hechos tuvieron en cada cual, vaya usted a saber por qué.

Así que cada uno guarda o recuerda a su antojo. Cada uno con su visión de las cosas, con su particular forma de entenderlas, según cómo y cuándo fueron pintadas y de qué modo anduviera dispuesta la guardia de cada uno (en el sentido pugilístico de la expresión).

Vayan, pues, algunos de mis brochazos que, sospecho, permanecerán indelebles.

– La gorra de Aiken con el crespón negro durante la ronda del domingo. Y hubo crespones para dar y tomar. Pero a mí me emocionó el suyo.

– El intento de José María Olazábal y Miguel Ángel Jiménez de ponerse delante de cámaras y micrófonos el viernes, cuando ya se había extendido la noticia del empeoramiento de Seve. Tuve la sensación, también, de estar asaltando su intimidad. Porque yo tengo músculos y huesos de periodista, y por supuesto había que contar y trasladar todo ese dolor (que podía tocarse), pero mi alma es la de un deportista frustrado.

Ese caminito abajo detrás de Chema, desde el putting green al tee del 1 el sábado por la mañana. Y sobre todo, el drive inmaculado de Olazábal en aquella situación.

– El rostro desencajado de Miguel el sábado por la mañana.

– Cómo miraban de soslayo algunos compañeros, jugadores profesionales, a Chema mientras éste daba bolas antes de salir a jugar el sábado por la mañana.

La anécdota que contó José Manuel Lara del camión de Titleist.

– Los lagrimones que corrían por la mejilla izquierda de Emma Villacieros mientras atendía a los medios y cómo su voz cavernosa aún podía con todo. Su media sonrisa al recordar cómo había discutido también con Seve en situaciones concretas. Menudos son los dos, como para llevarles la contraria.

– La foto de Severiano Ballesteros (“la metí, la metí”) en el green del 18 durante la entrega de premios.

Y el mensaje de twitter de Graeme McDowell.