
Alejandro Cañizares se marchó de Irlanda un 31 de julio dándole muchas vueltas a una idea. Sabía que necesitaba un cambio y decidió finalmente meterle mano…
Reconocido como un fiero matador en los greenes, había perdido feeling con el putter. Hacía un año que ya no era lo mismo. Su consistencia se había deteriorado y, sobre todo, la confianza. Tenía por delante un par de semanas de descanso, así que optó por descolgar el teléfono y encargar un belly-putter. A los pocos minutos de empezar a probarlo, Cañi se convenció. Era el camino. Y empezó a usarlo.
Los resultados mejoraron de inmediato. Un acierto. “Las sensaciones fueron muy positivas desde el principio. Me sentí muy cómodo y si pasé el corte en la República Checa y en Gleneagles fue por el putter porque la bola casi no la rascaba”, explica a Ten-Golf. "La bola rueda mejor y es mucho más efectivo con los putts cortos".
Los números no dejan lugar a la duda. Ha sido como la noche y el día. En Irlanda firmó 123 putts, mientras que en Chequia, la primera aparición del Belly 15 días después, hizo 116, siete menos; y en Gleneagles bajó hasta 105. Espectacular. En dos torneos se había quitado de encima 18 golpes. La matemática no es tan simple, ni exacta. Hay que matizar. Habría que cotejarlo con los datos en el juego largo para comprobar la verdadera influencia del cambio. No obstante, su porcentaje de putts por greenes en regulación también ha crecido de forma ostensible. No hay que creer a pies juntillas en las estadísticas, pero sí que son muy indicativas. Si encima van acompañadas por la buena sensación del golfista, entonces es definitivo.
Este cambio ha supuesto un impulso en la temporada de Cañizares. El jugador andaluz está animado, con ganas de certificar ya una tarjeta que aún está comprometida. Hoy ocupa el puesto 114º en la Race to Dubai. La tarjeta para 2012 se asegura en torno al puesto 115º, aunque no es algo fijo ya que fluctúa en función de algunos ajustes finales. Está raspado, pero aún queda temporada por delante para rematar. “Llevo un año aburrido desde el punto de vista golfístico, a ver si este tramo final consigo que sea regular”, apunta.
Cañizares, por si cierto, se marchaba nada más acabar de entrenar al médico para que le mirase una infección que sufre en el pulgar de su mano derecha. La uña se le estaba levantando y las molestias iban en aumento.


