Trece jugadores españoles andan ya en la rampa de lanzamiento del British Masters, un clásico del calendario que arranca mañana en The Belfry, un escenario también clásico en el DP World Tour. Cada cual buscará lo mejor para sus intereses, como es natural, pero nosotros elevamos el análisis a un plano más general, en conjunto y con cierto desasosiego, porque no anda precisamente la Armada española para tirar cohetes este verano en el circuito europeo. Mucha atención: en los últimos siete torneos sólo se contabiliza un top ten, el de Jon Rahm en el Open de Royal Troon (7º). Y antes de ese registro, en la estación estival, sólo se contabilizan dos top ten más, un décimo puesto de Otaegui en el KLM y un quinto de Arnaus en el Abierto de Italia. Una cosecha escasísima en comparación con otros años, como ahora veremos.
Cuando hablamos de verano lo hacemos literalmente, atendiendo al periodo que va del 21 de junio al 23 de septiembre. Y en este sentido, el verano de 2024 se mueve ahora mismo entre los peores registros de la Armada española en toda la historia del circuito europeo, desde 1972.
La referencia son lógicamente los resultados más destacados, que circunscribimos a los top ten, y hay que irse hasta la temporada 2007 para encontrar una estación estival tan pobre. Aquel año sólo se contabilizaron también tres top ten, aunque uno de ellos fuera de enorme calidad, el segundo puesto de Sergio en el Open tras perder aquel play off con Harrington. Hay otro año de corte similar, muy escaso, pero hay que irse hasta 1974. Aquel verano sólo se sumaron también tres top ten, que reproducimos para los más curiosos o nostálgicos: José María Cañizares era segundo en el Scandinavian, Manuel Piñero era sexto en el mismo torneo y Francisco Abreu era décimo en Crans, Suiza. Este verano de 2024, al menos, los chicos de la Armada tienen todavía hasta cuatro oportunidades de superar los pobres registros de 1974 y 2007. Cuanto antes comiencen a sumar, mejor. Por ejemplo, esta misma semana en The Belfry.
Lo cierto es que el verano pasado, el de 2023, también fue uno de los peores de nuestras vidas, si se permite la hipérbole, puesto que sólo se sumaron cuatro top ten, aunque alguno de ellos fuera de indudable nivel. A saber: Nacho Elvira era segundo en Dinamarca tras perder un desempate por el título; Rahm era segundo en el Open; Otaegui, cuarto en Irlanda del Norte; y Rahm, de nuevo, cuarto en Wentworth.

¿Y cuál fue, en este sentido, el mejor verano de nuestras vidas? A ver, al peso, seguramente fuera el de 1986. Aquel año, entre el 21 de junio y el 23 de septiembre se sumaron 25 top ten, con cinco victorias incluidas (cuatro de Seve y una de Olazábal, claro). Nunca, en verano, el golf español ha sumado más de cinco triunfos, es un récord sobresaliente que sólo se dio en el citado año 86 y también en el 88.
Según se mire, por tanto, tampoco está nada mal aquel verano del 88, en el que se dieron cinco triunfos (uno de Pepín Rivero y cuatro de Seve, claro), siendo uno de ellos en un Grande, el Open de Severiano, aunque el número de top ten se quedó en 19.
Hay otro verano, el de 1996, que merece asimismo ser destacado. Aquel año no hubo ni un solo triunfo en la estación estival, pero se sumaron hasta veinte top ten y lo hicieron hasta doce jugadore distintos, un récord en este sentido. A saber: Paco Cea, Nacho Garrido, Miguel Ángel Martín, Diego Borrego, Santi Luna, Carl Suneson, Juan Carlos Piñero, Txomin Hospital, Fernando Roca, Miguel Ángel Jiménez, Seve y Pedro Linhart. En la variedad también está el gusto.

Por irnos a los precedentes más recientes, habría que destacar sin duda el verano de 2019, con un total de 18 top ten, dos victorias (Rahm en Irlanda y Sergio en el KLM) y hasta siete segundos puestos, aunque cinco de ellos se dieran en el mismo torneo, aquel famoso atasco que se dio en Valderrama con Arnaus, De la Riva, Quirós, Rahm y Sergio empatados en segunda posición, un hecho absolutamente disparatado que difícilmente volverá a repetirse.
Casi no hace falta ni señalar quién es el Rey del verano, si hablamos de la historia de la Armada. Por supuesto, Severiano Ballesteros, que consiguió 24 triunfos en esta estación del año, casi la mitad del total que sumaría al final de su carrera en el circuito europeo. En total, el golf español ha sumado 61 victorias en verano. Estamos todavía a tiempo de sumar la sexagésimo segunda y, de paso, de librarnos de uno de los peores veranos de nuestras vidas.



