
Nicolas Colsaerts ha conquistado el Volvo World Match Play Championship tras imponerse a Graeme McDowell por uno arriba…
Este triunfo consagra al belga de 30 años como uno de los mejores jugadores del Circuito Europeo en los dos últimos años y, sobre todo, le confiere la merecidísima etiqueta de bestia del match play. No sólo porque gana, sino porque lo hace de todas las maneras posibles: arransando, remontando, sufriendo, agonizando… Eso sí, la final no pasará a la historia por su juego. Fue un duelo de supervivencia…
Es cierto que Finca Cortesín estaba hoy muy bravo. Soplaba el viento con mucha fuerza, con rachas superiores a los cuarenta kilómetros por hora, y las nubes negras que han presidido toda la jornada iban descargando agua a ratos. Muy incómodo. Además, el cansancio físico, y ante todo psicológico, va haciendo mella. Colsaerts y McDowell han tenido que jugar 38 y 36 hoyos, respectivamente, sólo en el día de hoy, a los que hay que añadir la doble jornada de cuartos y octavos de ayer. Es realmente difícil que la precisión sea la misma.
No obstante, ha sido un partido de golf marcado por los bogeys y los regalos entre ambos contendientes. Colsaerts ha terminado con un acumulado de +4, mientras que McDowell ha hecho +5. Entre ambos, se han combinado para hacer once bogeys y un doble bogey. G-Mac sólo ha hecho dos birdies, mientras que el ganador hizo uno y un eagle. Estaba claro que la victoria sería para el que menos fallara. Y ese ha sido Colsaerts, especialmente en el tramo final. Entre los hoyo 11 y el 16, McDowell ha hecho cinco bogeys. Muy difícil de levantar incluso para un luchador infatigable como el norirlandés.
Sea como fuere, este triunfo supone un espaldarazo enorme a la carrera de Colsaerts. Ya no sólo es que el belga esté llamando a la puerta de Olazábal, es que ya se ha metido en el ‘rellano’ del equipo europeo dela Ryder.Consu victoria se coloca décimo en la clasificación, justo por delante de los españoles Rafa Cabrera Bello y Gonzalo Fernández Castaño. No es sólo una cábala o una curiosidad numérica que tanto gusta al periodista, es muy significativo. Colsaerts tiene alma de Ryder y Olazábal lo sabe.
El Volvo World Match Play supone el segundo título en el palmarés de Colsaerts. Curiosamente, ambos han sido torneos patrocinados por Volvo. En esta ocasión, es la consecuencia a un inicio de temporada estelar. En once torneos había sumado la friolera de siete top ten. Nadie puede mejorar ese dato a estas alturas. Además, se colocará entre los 35 mejores del mundo, dispuesto a dar el siguiente paso en su carrera: destacar en los grandes.


