
Una escabechina de grado medio en el Twenty Ten de Celtic Manor ha dejado las puertas abiertas a decenas de jugadores en este ISPS Handa Wales Open. Tan solo seis jugadores han jugado bajo par en el turno vespertino de juego, así que el líder sigue siendo el mismo de la mañana, el galés Liam Bond (-5), y además Rafa Cabrera Bello se ha quedado a sólo dos golpes de la cabeza.
Igual que ocurriera el jueves ha apretado algo más el viento por la tarde, aderezado con algunas molestas cortinas de agua, pero si cabe con un poco más de saña que en la primera jornada.
Con todo este pequeño jaleo, la posición de Cabrera Bello, que ya parecía sólida cuando ha entregado su tarjeta, ha ido ganando terreno hasta quedar situado mañana en los últimos partidos. También Eduardo de la Riva (-1) ha estado a punto de meterse en el top-ten con su 70 matutino.
Y Gonzalo Fernández Castaño (+3) se ha unido al club del corte y estará el fin de semana, pero sus buenos sudores fríos y no tan fríos le ha costado, porque su vuelta ha resultado ser una lucha contra algo más que los elementos. En realidad, su jornada ha sido una de esas pequeñas epopeyas que se dan cada día en un campo de golf, pero de las que no siempre tenemos constancia. Aparentemente, detrás de su 75 de hoy sólo hay una vuelta esforzada y complicada, una ronda en la que el madrileño no encontraba el modo de hacer un birdie y poquito a poco se iba desangrando, hasta que finalmente llegaba en el 18 y remataba el objetivo del fin de semana.
Pero en realidad, la jornada de Fernández Castaño ha sido hoy casi surrealista. Según nos confesaba él mismo poco después de finalizar, el rostro de su caddie, Jeff Paul, era la viva imagen de la perplejidad…
Y es que hoy el madrileño sólo ha cazado cuatro calles y cinco greenes. Dicho de otro modo: ha tenido que remangarse en trece ocasiones para tratar de recuperar alrededor de green y lo ha conseguido en nueve de ellas, una cifra más que sobresaliente y que explica que aún llegara con algo de aliento a la última estación del recorrido. Desde luego, todo un canto a la sangre fría y a la perseverancia: cuando ya venía con el agua al cuello, ha hecho approach y putt en los hoyos 12, 13, 14, 15 y 16…
Pero el dato que desde luego remata esta historia de otro planeta es el siguiente: en tres de los pares 4 del recorrido de Newport el jugador español enviaba su bola al agua desde el tee y acto seguido… ¡firmaba el par! Quizá ahora se entienda aún mejor la carita de Jeff…


