1. Conversación en el control de pasaportes y aduana en el aeropuerto de Miami (en un perfecto castellano, gracias a Dios)…
-¿A qué viene usted a Miami?
-Al torneo de golf en Doral.
-Ah… ¿A ver a Sergio García?
-Si. Y hay tres españoles más… Está Jiménez.
-A Jiménez le conozco bien. ¿Quién más?
-Álvaro Quirós y Pablo Larrazábal. Quédese con sus nombres. Quirós es un 'killer'…
-Ok.
2. Doral, el imponente resort, es un oasis, un misterio. Al pie de un nudo de avenidas que más bien son autovías, situado en medio de lo que podría ser un polígono financiero salpicado aquí y allá de restaurantes muy típicos (Tony Roma, McDonalds, Hooters…) Todo a lo grande, inmenso… Dentro del resort de golf te pierdes, literalmente. Complejo vergonzante de Paco Martínez Soria con la jaula del periquito a cuestas junto a la Cibeles…
3. Nos encontramos con Álvaro Quirós. Está feliz. Y seguro. Le gusta el campo. Ayer se pegó un machaque tremendo: dos sesiones duras de entrenamiento por la mañana y por la tarde, y entre medias dieciocho hoyitos. Hoy ha quedado a las 11 horas (16 horas en España) para jugar nueve hoyos con Andrés Romero. Por la tarde, a patear como loco, que hay que cogerle las sensaciones a estros greenes de bermuda.
4. Tiger sale hoy a jugar alrededor de las siete de la mañana (12 horas en España). Ya les contaremos…
5. Mucho ojo con estos greenes, insistimos. Los jugadores del circuito Europeo no están acostumbrados a la bermuda y hay que adaptarse cuanto antes. Palabra de Pepín Rivero, entrenador y mentor de Álvaro Quirós. Un buen ejemplo de estos 'seres' diabólicos le vemos en el hoyo 18. A la dificultad para entender la hierba, hay que unir su tremenda movilidad. Y el green sólo es la parte final de uno de los hoyos más difíciles del PGA Tour. ¿Ven la salida? Tensa como pocas. Ponerla en calle es una proeza.


