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Cornadas de triple trayectoria

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Luke Donald y Matteo Manassero han aguantado el liderato, ambos con un total de cinco abajo, después de la tercera jornada del BMW PGA Championship en Wentworth. El tercer líder en la línea de salida, Álvaro Quirós (-1), ha perdido pie en el coso inglés tras sufrir dos aparatosas cornadas…

Tampoco José Manuel Lara (-1), desde el penúltimo partido, ha podido mejorar (74 golpes).

Quirós ha firmado dos triples bogeys que son, como decimos, cornadas sangrantes en la tarjeta de un profesional que aspira al triunfo. Las cogidas, en los hoyos 9 y 17. En el primer fallaba la salida y, a partir de ahí, rosario de errores y fatalidad. En el 17, desde el centro de la calle, pegaba una escapada tremenda a la derecha de segundo tiro y la bola se quedaba injugable . “Quería pegar un hierro 2 cerrando un poquito y no me he comprometido de verdad con el golpe por miedo al gancho…”, relataba el de Guadiaro. Para rematar, y ya aprochando alrededor de green, la bola se le quedaba en una calva feisima que no iba a ayudar nada al jugador gaditano…

Considerando el registro con el que partía realmente parece que ha dejado escapar una buena oportunidad de dar un golpetazo sobre la mesa del ranking mundial. Pero si nos remitimos a los fríos números, lo cierto es que se ha quedado a sólo cuatro golpes de los líderes, metido en el top-ten y con sólo siete jugadores por delante.  Álvaro ha agotado su margen de grandes errores. Otro triple bogey lo dejaría mañana seco. Dicho esto, en este campo cualquiera puede derrapar en cualquier momento. Hoy le ha tocado a él…

“Si hago cuentas, hoy he fallado de verdad cuatro golpes. Fallos gordos, me refiero. Y me han costado, creo, demasiado caro”, nos explicaba al finalizar. Minutos después de terminar su vuelta era rotundo al respecto de sus aspiraciones: “le he dicho a mi caddie que he tirado el torneo, creo que no tengo posibilidades de victoria… Al menos prefiero verlo así ahora mismo y salir mañana a ver qué pasa, tranquilo. Todo lo que podía salir mal hoy, ha salido mal. Y en este campo lo pagas muy caro”.

Quirós, no obstante, aún pateaba para eagle en el 18. También supo levantarse con gallardía tras el tropiezo del 9.  También a las duras se las arregla para mostrar la marca de los campeones. Hay que pisarlo y repisarlo para dejarlo fuera de combate. Mañana promete una batalla feroz.

Lo de Donald, su compañero de partido, ha sido de órdago. Cuando ha querido darse cuenta marchaba cinco arriba en el día después de seis hoyos. Ni se acercaba a la imagen majestuosa tantas veces mostrada en los últimos tiempos.

El mérito del inglés ha sido no venirse abajo. Ha esperado a que escampara, se ha ido entonando, ha comenzado a enchufar putts de los suyos, algunos increíbles, y para más honra al actual mejor jugador del mundo, las meigas del golf, que haberlas haylas, le han echado una mano cuando hacía falta por los segundos nueve hoyos. Bolas que se iban al limbo y volvían tras rebotar quíen sabe dónde,  o bien se quedaban entre árboles pero con tiro a green (que luego hay que ponerla por el sitio, no vayamos a restarle ahora valor a lo que ha hecho el inglés en el hoyo 13…), algún purito que otro en los greenes…

Manassero, por su parte, da miedo. No es la primera vez que escribimos algo así. Un miedo expectante y puede que hasta gozoso. El que uno siente ante aquello que supera a nuestro entendimiento. ¿O entra en entendimiento alguno que un muchacho de 18 años sea capaz de aguantar la presión con semejante naturalidad, y de lidiar los problemas de un recorrido endemoniado con tal madurez? Nueve pares por los segundos nueve hoyos con un sentido de la estrategia y un dominio de las situaciones dignas de un profesional veterano. Sabio.

José Manuel Lara ha jugado un golf de peso y solera. Y no hay exageración alguna en la afirmación, a pesar del tres arriba en el día del valenciano. La jornada ha sido muy dura, las salidas de cadena han abundado y Wentworth se ha mostrado como un ogro desagradable. A Lara sólo le ha faltado un puntito de brillantez en los greenes. Algún ‘bonus’ de cuatro o cinco metros y esos dos putts cortos para par errados. Una chispa aquí o allá. Pero su vuelta ha sido seria, controlada y, por momentos, sobresaliente. En el 18 se iba a por el green de dos con una madera más que aceptable que terminaba en el agua por haber cerrado dos grados más de la cuenta… En esta línea aún cuenta para mañana.

“He aguantado bien. Estoy satisfecho. Lástima de putts cortos que he fallado… Mañana esto va a ser una olla a presión porque el campo aprieta que no veas”, explicaba al terminar.

Mañana salen juntos Lara y Quirós a las 13,55 (horario peninsular español). ¿Hasta dónde hay que pensar que llegará el resultado ganador para considerar las opciones de los dos españoles? Visto lo visto no hay que descartar que sea, incluso, el mismo de hoy, cinco menos. Pero hay que ver cómo amanece el día y si las quejas de algunos jugadores por la posición de las banderas tienen algún efecto en la organización… A José Manuel y Álvaro les conviene, ya puestos, un día de perros. Y que sea lo que Dios quiera. Porque para salir a la caza, mejor cuanto más negro esté el escenario.

Resultados

Crónica de la mañana