
Es como la Micebrina, salvo que una vez al año. Lo normal cuando uno se atreve a visitar esta parte del sureste de Escocia a principios de octubre. Puedes tener suerte, claro que sí, pero lo normal es que haga viento, frío o lluvia. O las tres a la vez. Como ha ocurrido hoy en la segunda jornada del Alfred Dunhill Links Championship. Condiciones duras durante todo el día con dos horas y media dantescas, al límite de la suspensión. Sólo se ha parado el juego al final, cuando los campos ya no tragaban más agua, pero las dos últimas horas han sido terribles.
Y claro, como suele pasar por estos lares, nunca llueve a gusto de todos. O más bien, llueve y, sobre todo sopla el viento, mucho peor para unos que para otros. Depende de dónde y cómo te toquen las peores rachas, la cosa pasa de ser muy mala, a dramática y por último trágica. La peor parte hoy se la han llevado los que han acabado por el hoyo 18 en el Old Course de St Andrews. Lluvia, mucho frío y huracán de viento en contra. Del 13 al 18 ha sido un infierno.
Pocos los expresan con más contundencia y claridad que David Puig (-5), al que le ha tocado bailar con la más fea. Ha jugado del 13 al 18 cuando más viento hacía. «Ha sido la mayor estafa de la historia del golf», decía entre bromas y veras. No sé los otros campos cómo estaban, pero San Andrews estaba injuable. Los últimos seis hoyos no se podía jugar, no se podía pegar ningún golpe. Vale que a mí me ha tocado en los siete últimos hoyos en viento en contra, pero es que no se podía. He pegado drives de 160 metros, bastante bien tocados, estaba diluviando. Rachas de 60-70 km por hora con la lluvia, obviamente sin sentir nada en las manos. No se podía jugar. Le he preguntado a tres árbitros todos me han dicho como ya, bueno, no sé, tal… de momento no, no se puede suspender. Injugable, absolutamente injugable» explica a Ten Golf.
Hay que entender la rabia de Puig. Antes de esos seis últimos hoyos marchaba con un total de -12 en el día, sin bogeys en el torneo y metido de lleno en la pelea. Su parcial del 14 al 17 ha sido de +7, con dos bogeys, un triple bogey y un doble bogey. Devastador. «No se podía llegar en ningún par 4 (y lo dice uno de los pegadores más largos del mundo. A partir del 12, que es más o menos corto, en el 13 no se llegaba de 2, en el 14 (par 5) no se llegaba de 3, en el 15, 16 y 17 no se llegaba de 2… El 17, aunque han adelantado el tee 50 yardas, no se llegaba de 2. Absolutamente injugable. No he visto nada igual en mi vida«, añade.
David se apunta a la teoría de la supervivencia, pero literal, más allá de la deportiva. «Era peligroso hasta para la salud de uno mismo. No se podía llegar de 2, no se podía llegar a calle, no se podía hacer nada. Ya no en el golf. Era pelear para no pillar una hipotermia y quedarte ahí frito. Impresionante. No era golf, era sobrevivir uno mismo», remata. Ha hecho 74 golpes en el Old Course, cuando iba cinco menos a falta de seis hoyos.
Obviamente, a cada uno le ha ido de una manera diferente, según dónde y cómo le haya pillado el asunto. Ángel Hidalgo (-4) ha jugado también el Old Course y ha terminado por el hoyo 18, pero ha salido casi dos horas antes que Puig. Ha sufrido mucho, pero no se ha llevado la peor parte. Aún así, cuidado… «Venía cuatro menos jugando muy bien, pero en el hoyo 12 se ha empezado a caer el cielo. Ha sido viento en contra y con lluvia. Normalmente en el 14, par 5, puedes llegar de dos a green pegando un buen drive y yo he pegado drive, madera 3, madera 3… sin llegar. En el 13 he pegado drive y madera 3. En el 15 he pegado drive y madera 3… sin llegar. En el 16 he pegado driver y madera 5, un tiro muy bueno y he fallado un putt corto. En el 17 he pegado driver, madera 5, otro gran tiro, y he hecho tres putts muy tontos. Ha sido ridículo. Sensación de impotencia. No es normal. Pero mala suerte y ya está. Entre los que hemos salido del 1 y los que han salido del 10 ha habido más de dos golpes de media de diferencia. En el 9, que a mí me ha pillado normal y a los que salían por el 10 con huracán en contra, yo he pegado madera 3 y wedge de 60 grados de segundo y Zanotti ha pegado drive y hierro 3 cuando acababa, y Migliozzi ha pegado en ese mismo hoyo drive y madera 3 y no ha llegado… Muy heavy todo», explica.
Las cosas no han sido mucho mejor en Carnoustie, el campo más difícil de la rotación. Manu Elvira (-3), por ejemplo, ha terminado el día pegando el drive desde el tee del hoyo 18. La primera ría está a 200 metros. «Si digo lo pienso, me llevan preso», asegura también entre bromas y veras. Y añade: «He pasado el agua de milagro». Después, cuando ha llegado a la bola y tras escuchar la bocina de suspensión, ha decidido no terminar el hoyo a la vista del panorama. Iba +2 en el día. También Alex del Rey (-6) ha jugado Carnoustie y ha terminado por el 18. «Ha sido dantesco. Yo me he comido la ría que está a 200 metros pegando un buen drive. No he volado el agua. Y en el 15 he pegado un drive, dándole bien y fuerte, de 230 metros. Ha sido dantesco», asegura.
Jorge Campillo (-7) es el mejor español en la clasificación tras entregar una tarjeta de 71 golpes en el Old Course. Él es uno de los que ha tenido la suerte de acabar por el 9. Lo admite. «Realmente he tenido suerte porque he jugado con mal tiempo los hoyos a favor. Los que han tenido mala suerte son los que han acabado del 13 al 18, por mucho que el 8 y el 9 estuvieran en contra. En el 9, por ejemplo, he pegado un buen drive de 230 yardas y un hierro 7 a 130 yardas, cuando es un hoyo en el que incluso se puede llegar a green desde el tee». Más allá del mal tiempo, el extremeño espera tener los próximos días mejor suerte con el putter, ya que hoy se les han escapado algunas con varias corbatas de las que duelen.
La peor parte se la ha llevado Alfredo García Heredia. El asturiano se ha retirado justo después de la suspensión. «Entre el frío y la lluvia, no le vino bien a mi espalda lo de hoy…». Toca descansar y estar lo mejor posible para el Open de España de Madrid la próxima semana. Cuando se ha retirado marchaba muy perjudicado con un total de ocho sobre par y cinco más en el Old Course.


