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Nacho Garrido nos cuenta la increíble historia que le pasó en la única vez que el Open de Sudáfrica se jugó en Stellenbosch

La increíble historia de Nacho Garrido en el partido estelar del Open de Sudáfrica

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Nacho Garrido.

El Open de Sudáfrica se disputa esta semana en el recorrido de Stellenbosch Golf Club, en la provincia de Western Cape. Es la segunda vez que este campo acoge esta mítica cita que celebró su primera edición en 1903. La otra ocasión que visitó Stellenbosch fue en 1999, el torneo ya formaba parte del calendario del DP World Tour y tuvimos a un español saliendo en el partido estelar el domingo. Lo que ocurrió aquel día es para contarlo a los nietos en cada Navidad.

El protagonista de la historia es Nacho Garrido. Entonces tenía 26 años. El madrileño atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera. Venía de disputar por primera vez en 1998 los cuatro Grandes. Estaba jugando muy bien. Firmó tres vueltas de 70, 69 y 69 golpes y se colocó en la segunda posición, a un solo golpe del alemán Sven Struver. «Recuerdo que el tercer día jugué con el sudafricano David Frost y me felicitó. Me dijo qué bien estás jugando, suerte mañana», cuenta a Ten Golf.

Hizo 81 golpes el domingo y acabó en el puesto 34º. Lo que ocurrió aquel día parece ciencia ficción. «Yo tenía a un caddie inglés. No voy a dar nombres para no señalarlo ni hacer sangre después de tantos años. Yo había quedado el domingo con él una hora y media antes de la salida. Lo habitual. La rutina de siempre. Cuando yo llego no está. Raro. Bueno, no pasa nada. Se habrá retrasado. Empiezo a calentar, doy unas bolas y sigue sin aparecer. Queda media hora para salir y ni rastro. Antes no había móviles, pero lo intentamos localizar de todas las maneras y nada», explica Nacho.

Como pueden imaginarse, la situación no es la ideal cuando estás a punto de salir a jugarte la victoria en un torneo de golf. «No quiero que suene a excusa porque yo tengo la responsabilidad de que no me afecte. Seguramente con los años lo habría gestionado de otro modo, pero en aquel momento me afectó. La rutina ya no fue la misma porque, entre otras, me tuve que poner a buscar un caddie que me llevara la bolsa. No recuerdo a quién me encontraron. Imagino que alguien del club. Total, que empecé la ronda sin mi caddie habitual y medio en estado de shock, pensando cómo me puede pasar esto. Insisto en que fue un error por mi parte, pero entonces no tenía la experiencia. Era la primera vez que me pasaba algo así. Una cosa es que no aparezca yendo en el puesto 42º, pero saliendo en el partido estelar me descolocó», señala sincero.

Digamos que no fue la mejor preparación de vuelta posible, más pendiente de si venía o no su caddie y de buscar una explicación. El caddie no apareció y Nacho, claro, salió a jugar. «No voy a negar que estaba descentrado», asegura. Su inicio de ronda fue revelador. Hizo doble bogey en el 1, bogey en el 2 y doble bogey en el 4. Es decir, iba +5 en cuatro hoyos. El torneo ya estaba prácticamente perdido, pero no se vayan porque la historia aún tiene un giro de guión…

Resulta que el caddie apareció en el hoyo 6. «Seguramente me habría ido mejor si no hubiera venido, creo yo. Antes o después me habría tranquilizado y me habría centrado en el golf. No digo que hubiera ganado, pero al menos me habría defendido mejor. Cuando lo vi no tenía muy claro qué hacer, la verdad». El caddie lamentó el retraso sin dar muchas más explicaciones y le preguntó a Nacho qué quería que hiciera. ¿Me quedo o me voy?, le dijo. «A mí no me salió otra cosa que decir, hombre, ya te has ahorrado 6 hoyos de trabajo, pues yo creo que estaría bien que hicieras el resto, ¿no? Yo pensaba: hombre, siempre lo voy a hacer mejor con mi caddie», explica.

A toro pasado, Garrido cree que no fue la mejor decisión. «La situación que se produjo fue muy rara y yo obviamente no supe sacarlo adelante. No es culpa de nadie, yo debería haberlo manejado mejor, pero me afectó y eso que yo siempre he sido de una manera en la que no me influía el resultado en mi estado de ánimo. Aprendí a ser así. Podía jugar mejor o peor, pero siempre me quedaba tranquilo porque lo había dado todo», afirma.

La historia tuvo un episodio final en el vestuario, después de la ronda. «Diez minutos después de acabar estábamos recogiendo la bolsa y yo estaba bastante tranquilo. Como digo, siempre he sido así, intentaba que no afectara el resultado. Sin embargo, me vino el caddie y me dijo: «oye no puede ser que no te afecte, joder, sales ahí para ganar y haces 80″. Y recuerdo que le respondí: creo que no tienes mucha idea de lo que es competir bajo presión, precisamente para rendir debes intentar que no te afecte. Fíjate que terminó echándome al bronca. Tiene narices». Fue la gota que colmó el vaso de un día de locos para olvidar. Por cierto, Nacho decidió pasar página y lo mantuvo en la bolsa. Unos meses después fue el caddie quien dejó al madrileño. Surrealista.

Nacho recuerda otra historia de esa ronda final. Ocurrió en el 18, un hoyo no muy largo que hacía un poco de dog leg a la izquierda y con un río cruzando justo delante del green. Struver estaba empatado con David Frost en el liderato. El sudafricano ya había terminado. Necesitaba el par para salir al desempate y el birdie para ganar. Sin embargo, hizo doble bogey yéndose al agua. ¿Presión? «Cualquiera que vea su tarjeta pensará que fue así, pero la realidad es que tuvo muy mala suerte. Pegó un drive de libro al centro de la calle y la bola se le quedó en una chuleta que, además, estaba rellenada con arena. La tenía como medio clavada. Muy mala suerte. Tenía un wedge en la mano, pero no la pudo contactar bien y se fue al agua. No te puedes imaginar la mala suerte», recuerda Garrido.

En cuanto al campo, han pasado 27 años, pero Nacho recuerda que «era un sitio bonito, en una zona de viñedos, con árboles altos. Era un campo tradicional, con dog legs, algunos tiros medio ciegos… Tenía su personalidad. Creo que los nueve primeros eran bastante diferentes a los nueve segundos, pero con el tiempo puede haber cambiado algo, incluso el orden de los hoyos», señala.

Esta es la peripecia de ese día en Stellenbosch cuando Nacho Garrido salió a jugar en el partido estelar del Open de Sudáfrica. nos apuntamos a que un español repita el domingo saliendo en el último tee time del día, aunque esperemos que su jornada sea algo más tranquilita.