
Ya era extraño eso de pasar tres días de competición en Pula Golf con la brisa tan solo acariciando graciosamente a los jugadores. Hoy, en el día de la verdad, el escenario nada tiene que ver con una postal bucólico primaveral…
Las previsiones se han cumplido y un viento potente del Norte está azotando el recorrido mallorquín desde la madrugada. Rachas que incluso superan los 40 kilómetros por hora. Si ayer sólo quedaban quince jugadores bajo par, veremos si hoy llegan a cinco los elegidos al final de la jornada. Picante, picante. Se reparten guindillas en los tees…
También hay que aclarar que se prevé que la intensidad del viento vaya disminuyendo a lo largo de la mañana. Así que todavía hay que comprobar qué situación van a encontrarse los últimos partidos, porque a lo mejor no es tan dramática como la que están padeciendo los primeros jugadores en salir al campo.
El hoyo 3, como era de esperar, se lleva la palma en dificultad. Y eso que se ha adelantado considerablemente el tee. Concretamente, unos 20 metros, por lo que hay que volar alrededor de 190 metros desde el tee. Una vez que habían pasado 22 jugadores por ahí, el parcial acumulado en el hoyo era de +20. Tim Sluiter ha sido el único que ha sometido a la bestia (birdie), pero casi se habían registrado los mismos dobles bogey (o peor resultado) que pares. El tee del hoyo 3, no obstante, no es el único que se ha adelantado en el día de hoy.

¿Cómo ha influido el viento en la preparación del campo para esta ronda final? Pues en un aspecto muy concreto de los greenes. Todos los días por la tarde, después de cada jornada, se cortaban los greenes y se pasaba el rulo. Por la mañana, se repetía la operación: cortado de greenes y rulo. Ayer también se cortó la hierba por la tarde y se pasó el rulo, sin embargo, esta mañana no se ha pasado el rulo, que es lo que realmente consigue que la hierba se apelmace y se quede una superficie como de mesa de billar.
¿Por qué? Uno de los grandes peligros cuando soplan vientos de 40 kilómetros por hora es que la bola se mueva en el green. Si la situación se hace generalizada obliga incluso a suspender la ronda. Para evitar llegar a este extremo hoy sólo se ha cortado por la mañana. Aún así, comentaba Pedro Oriol, que ya ha terminado su vuelta, que en los greenes más expuestos (10, 14 y 17) sí se movía la bola. Mientras sean hechos puntuales no habrá problemas.
En toda esta ecuación de dificultad por el viento, hay al menos un elemento positivo. El aire no es frío, así que no han bajado las temperaturas. De hecho, se ve mucha manga corta por el campo.
Si el viento sigue soplando a eso de las 13,30 de la tarde, las cotas de emoción pueden dispararse. ¿A quién favorecen estas condiciones de entre los favoritos? No deja de ser un poco lotería. En condiciones normales diríamos que Olazábal se está frotando ahora mismo las manos en el hotel, Pero ni él mismo está seguro de ello, en vista de las desagradables sorpresas que se está llevando en los tees. Clarke aparece como claro favorito. Experto y domador de vientos. Pero Chris Wood fue 5º en el British más ventoso que se recuerda de los últimos años, el de Royal Birkdale 2008. Y eso que entonces el inglés aún era amateur. Fue allí donde se dio a conocer al mundo.
El colmo de la desgracia se lo apunta por el momento Jesús María Arruti, que ha comenzado su vuelta firmando un 11 en el hoyo 1. Hasta el nombre suena feo: héptuple bogey…


