
– Robert Rock es de los pocos jugadores que no llevan gorra. El inglés, brillante ganador ayer en Abu Dhabi, ha renunciado por pura estética y comodidad a esta prenda, que a su vez es una fuente de ingresos para los jugadores por publicidad. No le gusta, no se ve bien así…
Y no es asunto menor al que ha renunciado. No olvidemos que es precisamente la publicidad en la gorra la más cara en el vestuario de los profesionales. ¿Cuanto dinero al año tendría que poner un espónsor para convencer al bueno de Robert?
Quizá esta anécdota pueda darnos una idea aproximativa: un jugador español le pregunto a Rock hace algún tiempo si se pondría gorra por un contrato de 50.000 euros al año. Y el inglés, muy seguro, dijo que no. Pero cuando le dobló la cifra, sonrió y dijo que sí, que por 100.000 euros se la pondría…
– Buena parte de la Armada estaba viendo el desenlace del torneo desde el player lounge. Llega el momento de la verdad y Olazábal ofrece un dato inquietante: él había tripateado desde una posición casi idéntica a la que tenía Rock en el green del 18. No era un putt fácil de leer, ya que tenía una doble caída. Primero era un poco cuesta arriba y luego en bajada, más de lo parecía… Sergio García, de hecho, en la misma línea de putt que Rock, aunque un par de metros más lejos del hoyo, había tripateado tirando para eagle… Tensión. Aunque el inglés lo hizo de cine, la dejó dada y cortó el asunto por lo sano. Tripateo habría sido salir al desempate con Rory McIlroy.
– Por si no hubiera suficiente emoción, nuevo comentario de los españoles que puso a todos las orejas tiesas… Nadie descartaba que Tiger embocara de tres. ¿Recuerdan el approach que tenía? Estaba a la izquierda del hoyo, junto a la grada, en el rough, a unos 40 metros, complicado… Y no, lo cierto, es que no pasó tan lejos del hoyo… Finalmente haría el par para acabar tercero.
– Rock es un jugador bastante querido en el Circuito Europeo. Es simpático, tiene un origen humilde y no deja de ser curioso su aspecto sin gorra. Una prueba del afecto que despierta se vivió ayer. Cuando gana en el hoyo 18, la casa club, que estaba llena de gente, con muchos jugadores y caddies comiendo o tomando algo, estalló en un sentido aplauso, espontáneo y natural… Seguramente, también se le reconocía así lo bien que había lidiado al 'miura-Tiger'.
– La gran victoria en Abu Dhabi ha servido para ensalzar las muchas virtudes de Robert Rock, entre ellas, su clarividencia en los greenes. Sin embargo, podemos recordar los problemas de alineación que tenía no hace mucho tiempo y que corregía con la ayuda de su caddie, Jamie Lane, que se tiraba al suelo para confirmar la línea del putt y que lo alineaba hasta el momento justo antes de patear.
– Y hablando de caddies… Cambió en el pasado Open de Andalucía buscando un nuevo rumbo en su carrera. "He jugado bien con Jamie, pero no he tenido una auténtica racha buena de birdies, ni he podido construirme una oportunidad real de ganar un torneo. Estaba fino, pero nada sucedía y posiblemente lo más fácil es cambiar de caddie", aseguró en marzo del año pasado en la cita del Parador. Primero estuvo con Andy Forsyth, caddie de Paul Lawrie durante años, pero al poco tiempo estableció una sólida relación con Gary Tilson, que antes iba con Oliver Fisher.
En los corrillos de Abu Dhabi se comentó que Tilson ayudó decisivamente a Rock. El inglés quería jugar la bola desde el obstáculo en el 18, un golpe posible, pero muy arriesgado. Sin embargo, Tilson lo convenció para que dropara y jugara el hoyo al bogey. La estrategia resultó perfecta.
– En la ceremonia final de entrega de premios en Abu Dhabi se olvidaron de Rory McIlroy. Fue un lapsus que quedó en anécdota. Presentaron primero a los que terminaron en tercera posición: Tiger, Bjorn y McDowell. Después, pasaron directamente al ganador, Roberto Rock, saltándose al pobre McIlroy. Los propios jugadores, además de una buena parte del público, llamaron la atención con silbidos, voces, risas y rectificaron.
– Y hablando de Rory McIlroy… El norirlandés, sin ofrecer su mejor juego en Abu Dhabi, volvió a estar arriba una vez más. En los últimos siete torneos no ha bajado del undécimo puesto. Sin embargo, hay algo curioso con este jugador. Hay que ver lo que le cuesta ganar a pesar de su tremenda calidad y de tener ya un major como el US Open en el bolsillo. De hecho, sólo tiene cuatro victorias. La citada del US Open, el Dubai Desert Classic, Quail Hollow y el Open de Hong Kong. Está claro que cuando este chico consiga afinar su instinto asesino puede ser tremendo.
– El Circuito Europeo ha introducido un sensible cambio en la normativa para inscribirse en los torneos esta temporada. A partir de este año, el plazo de inscripción se cierra tres semanas antes del campeonato y no dos como hasta ahora. La modificación jugó una mala pasada a más de uno en el torneo de Abu Dhabi. Uno de los afectados, sin ir más lejos, fue el español Nacho Garrido, que se quedó fuera del primer torneo de la Gira del Desierto. No fue el único. El madrileño debuta esta semana en Qatar.
– Las dotes adivinatorias de Joel Sjoholm… El jugador sueco comentó en su twitter a finales de diciembre que si tuviera que apostar por alguien para el torneo de Abu Dhabi sería Thorbjorn Olesen. Es cierto que habría perdido el dinero, pero no estuvo ni mucho menos mal tirado. El danés fue líder después del segundo día y acabó en el top ten. Era además una apuesta arriesgada. Sjoholm tenía sus razones. "De las últimas veinte veces que he jugador contra él, me ha sacado el dinero en 19".


