Hay arbustos que se creen con la autoridad suficiente de mandar al garete no sólo la vuelta de un profesional de golf, sino incluso un torneo entero. David Puig (-4) se ha encontrado con uno de sus gallitos hoy en la segunda ronda del Hero Dubai Desert Classic. Ha sido en el hoyo 6, en la parte derecha de la calle. El golfista español venía con un parcial de cuatro menos en el día, mirando decidido a la parte alta de la clasificación. Sin embargo, un mal drive, convertido en horroroso por un pésimo bote, ha terminado con la bola metida entre las ramas secas de una de estas matas desérticas que campan a sus anchas amenazantes en el Emirates.
Puig ha metido el palo como buenamente ha podido, obligado eso sí a jugar hacia atrás. Se ha dejado un tercer golpe de hierro 5 y ha terminado firmando un doloroso doble bogey. De golpe y porrazo ha pasado de estar vigilando la trasera de Reed a mirar hacia atrás al corte. De hecho, el liderato lo tenía a siete golpes y y la criba estaba en ese momento a tres con tres Miuras por delante como son los hoyos 7, 8 y 9. Una vuelta que está controlada, con un gran golf desde el tee, qué puñetero puede ser este deporte, pasa a estar en el alambre, sobre un pie y con viento lateral…
Era el momento de demostrar quién manda aquí, si el arbusto, que tenía muchas ganas de mandar a Puig a casa, o el golfista, que no estaba dispuesto a ser dominado por un ‘tipejo’ que está sólo diseñado para hacer el mal en un campo de golf. David ha salido victorioso. Ha dejado callado al arbusto con un parcial extraordinario de dos menos en los últimos tres hoyos.
Primero se ha sacado un birdie de la chistera en el hoyo 7. Tiro fabuloso y putt de unos dos metros dentro del agujero. Segundo con un putt galáctico de unos 20 metros desde el collarín en el 9. «Yo diría que ha sido más bien un texas wedge», decía Puig son su habitual sarcasmo a Ten Golf. Y aún podría haber sido tres birdies. En el 8, desde el desierto de la derecha, sin arbustos tocando las narices, se ha dejado una gran opción de birdie que no ha entrado. «Bueno, uno por otro, el que se ha escapado del 8 por el del 9», decía David. Y el arbusto, chitón. Aquí manda Puig.
Sea como fuere, la realidad es que ha sido una tarjeta de 68 golpes, la segunda mejor de la mañana. Una más bajo par del golfista catalán en el DP World Tour. Ha disputado un total de 88 rondas en el circuito europeo y ha jugado bajo par nada menos que 67 veces. Eso es casi un 70 por ciento de las ocasiones. Y por si aún no se habían dado cuenta, su ronda de hoy significa que una vez más lo tenemos peleando por la victoria un fin de semana. Promete guerra: «Los viernes son días complicados porque el corte siempre está ahí presente y cualquier vuelta se te puede complicar. Hay que medir bien y jugar con cabeza, a veces siendo conservador. Sin embargo, mañana ya podremos ser más agresivos», confesaba a modo de declaración de intenciones.
Dice más agresivo cuando hoy ha hecho ya siete birdies. Es lícito pensar que si sigue pegando al drive tan bien como hasta ahora y elimina algunos golpes raros con los hierros, todavía podemos ver una vuelta realmente baja del golfista español en el Emirates. Está listo para ello.


