David Puig (-3) ya está donde acostumbra. Ha entregado una peleado y notable tarjeta de 70 golpes en la segunda jornada del Turkish Airlines Open y se ha metido su nombre en el cesto de los auténticos candidatos al triunfo en el National Golf Club de Belek.
Hay que empezar diciendo que los jugadores se han visto sorprendidos por la preparación del campo. Banderas muy exigentes. «No había tregua», confesaba Puig al entregar su tarjeta. «Parecía esto un domingo de major. Alguna ponía que tres pies al borde y yo no veía hay tres pies de ninguna manera», apuntaba con una sonrisa.
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No es Puig de los jugadores que se asusten por unas condiciones complicadas. Más bien al contrario, las consiguen disfrutar, a pesar de que su día no ha sido fácil. «He tenido mejores sensaciones que ayer, pero aún así he pegado algún que otro mal golpe y he hecho dos bogeys tontos. En el 14 ha venido tras pegar un flyer de segundo y en el 16 con un tripateo», explicaba.
Precisamente, respecto a los flyers, el joven de La Garriga explicaba lo siguiente: «Siempre he tenido muchos problemas con los flyers, pero de un tiempo a esta parte he encontrado la manera de tener mucho más control. Se trata de abrir más la cara del palo, nada más, Y confiar. A mí me sigue sorprendiendo que la bola no abra cuando le pegas así, pero no lo hace, sale recta como una vela, más alta y hace la distancia porque sale más suelta», explica. Si lo dice Puig, ya saben, aquellos que no saben qué hacer cuando están en el rough, que prueben esta fórmula…
La clave de la vuelta de Puig ha estado en el tramo de los hoyos 18, 1, 2, 3 y 4. Ahí es donde ha pasado de estar luchando por pasar el corte a meterse arriba. En el 18 dejaba escapar una espléndida oportunidad de pasar el corte y acto seguido firmaba tres birdies en cuatro hoyos. «He tenido paciencia en líneas generales, pero menos que ayer. Tras el 18 he tenido un buen calentón, que no siempre es bueno, pero a veces te relanza y hoy ha sido el caso», señala. Ha hecho un birdie de libro en el 1, otro muy bueno en el 2, aunque en semifalllo y otro más en el 4 con un approach sensacional desde el fondo de green. «Lo del 2 ha sido un bonus. Tiraba cinco metros más a la izquierda, pero me ha salido por ahí y ha terminado muy cerca», admitía sincero. El hoyo 2 es el que más dobles bogeys ha registrado esta semana en el torneo patrocinado por Turkish Airlines.
Sea como fuere, Puig ya se ha metido en la pelea con el fin de semana por delante. Los cuatro golpes de distancia con el italiano Gregorio de Leo (-7) no son ni mucho menos un muro insalvable para el golfista español. Y lo más importante es que lo sabe.


