David Puig (-4) ha entregado una magnífica tarjeta de 67 golpes en la primera jornada del Dubai Invitational saltándose a la torera todas y cada una de las reglas escritas y no escritas de cómo preparar bien un torneo de golf profesional. Vean si no…
– Su último entrenamiento antes de salir a jugar hoy en el bello Dubai Creek Golf Club fue el sábado.
– El día antes del torneo se metió 14 horas de avión entre pecho y espalda. O lo que es lo mismo, lo que se tarda de Florida a Dubai.
– Esta pasada noche no ha sido capaz de dormir del tirón. Lo ha resuelto en cuatro siestas.
– Nunca antes había estado en este campo.
– Antes de salir a jugar no ha tenido tiempo ni de andarlo. Ha jugado a ciegas, eso sí, con la inestimable ayuda de su caddie, el mismo con el que ganó en Australia.
– La vuelta ha durado seis horas. Recuerden que el torneo es formato ProAm y juegan dos profesionales y dos amateurs en cada partida.
– Y por si fuera poco, ha lidiado con más viento que nadie en su vuelta. El aire se ha levantado con fuerza cuando aún estaba por el hoyo 5. Otros jugadores habían ya incluso terminado su ronda.
Rory manda en Dubai, pero también se impone un ingenuo ejercicio chovinista…
Pues bien, con todo es menú encima de la mesa, el muchacho de La Garriga se ha colocado en segunda posición. Vamos, hablando en plata, que hoy sólo le ha ganado un tal Rory McIlroy. Eso es hacer añicos la lógica. Algo a lo que David se ha acostumbrado durante su carrera aún incipiente.
¿Qué es lo que ha ocurrido para que Puig haya tenido una preparación tan irregular? Obviamente, no ha sido a propósito. Digamos que ha sido atropellado de domingo a martes por las jornadas de medios de LIV Golf. Es decir, interminables días de posado para fotos, vídeos y algunas entrevistas. En esas eternas 72 horas, sólo fue capaz de ‘robar’ 30 minutos para dar unas bolas el martes junto a Phillips. «Y me sirvieron, no digo que no», dice Puig a Ten Golf con una sonrisa nada más firmar su tarjeta.
Realmente, el escenario no era el mejor antes de empezar a jugar este jueves. Lo único que estaba a su favor son las dichosas expectativas. El español las tenía lógicamente muy bajas, algo que, nos pongamos como nos pongamos, sirve para que el juego fluya con más naturalidad. Su inicio ha sido descomunal. Ha hecho tres birdies en los primeros cuatro hoyos. Tremendo.
Hay dos claves esenciales para entender el sensacional rendimiento de Puig ‘contra natura’. Una ha sido el drive. «Simplemente he estado imperial. Creo que he fallado únicamente una calle y ha sido por esto (hace un gesto a la cámara con dos dedos donde apenas caben 10 centímetros)», afirma. La segunda clave ha sido la paciencia y la capacidad de concentración. Con el cansancio y una vuelta de seis horas es fácil perder el norte. David lo ha controlado. «Me lo he tomado con filosofía y he intentado no quejarme mucho, no quemarme», puntualiza.
Puig desvela además en la conversación un aspecto del juego en el que ha hecho especial hincapié durante los entrenamientos de pretemporada, entre Australia y esta cita en Dubai. Concretamente, ha trabajado los segundo tiros a green. El objetivo es ser más consistente, más sólido y dejarse así más opciones de birdie. Prueba superada. «Estoy bastante satisfecho en ese sentido. Sí, se me ha escapado algún golpe que no ha sido bueno, pero en general estoy muy contento con esta faceta».
Destrozada la lógica, ahora viene enfrentarse a otra que suele pegar todavía con más fuerza como no estés avisado. Es la del día después. Y no, nos referimos al programa de Movistar +. La lógica dice que el primer día después de acumular mucho cansancio y estrés lo puedes combatir con la adrenalina. Sin embargo, esta baja sensiblemente sus niveles para el día siguiente y es ahí cuando hay que estar más alerta si cabe. Veremos si David consigue hacer añicos a una segunda lógica.



