– David Puig termina el hoyo 18 del Dubai Invitational con par y se le llevan los demonios. «Vaya robo, vaya robo», clama indignado por el quiebro letal a la derecha que ha hecho su bola cuando iba directa al agujero para terminar el torneo con birdie. El top 5 estaba asegurado, pero el español estaba pensando en otra cosa: pensaba en ganar. Ha terminado -8 y Shane Lowry marchaba -10. Con el birdie sabía que tenía una oportunidad. Mucho más tras ver la salida del irlandés. Puig adelanta lo que va a pasar. Se acerca al puente que separa el green del hoyo 18 de la carpa de entrega de tarjetas y dice: «Ese segundo tiro no es fácil, tiene su miga, cuidado…». Y tanto… Lowry terminó con doble bogey.
Esta anécdota es sólo un ejemplo de la mentalidad que domina el juego de Puig. Valora como el que más terminar entre los tres mejores, y mucho más si está empatado con dos hombres Ryder Cup como Lowry y Rory McIlroy, pero él piensa en ganar. Es lo que le mueve. Por eso se ha tirado a por el birdie en el 18. No pensaba en conservar ese top 10 que se había ganado a pulso con una gran vuelta de 67 golpes; quería más.
Es el decimoséptimo torneo de David en el DP World Tour. Su balance es una victoria, tres top 3 y siete top 10. Cada dos torneos y medio termina entre los 10 mejores y su media de golpes supera por muy poco los 68. Sus números siguen siendo una locura. Este tercer puesto es la mejor manera de quitarse el mal sabor de boca que le dejó el corte fallado en el Open de Australia después de ganar la semana previa. Ha sido su primer corte fallado en el DP World Tour.
Más allá de números y sensaciones, Puig se marcha del Dubai Invitational muy satisfecho y orgulloso. Ha peleado mucho durante la semana, jugando con una preparación a contrestilo y rematando con el mejor golf el domingo. Su sesión de prácticas de unos 25 minutos el sábado por la tarde dio sus frutos. Ya tiene entre ceja y ceja el Dubai Desert Classic, uno de los torneos que más ganas tenía de jugar por la historia que tiene allí el golf español.
– Lo mismo pasa con Ángel Ayora. Vaya dos. Tanto monta, monta tanto. El golf español tiene ahí dos diamantes. Por juego, por ambición, por actitud y, sí, por buena gente. Ayora también está deseando jugar el Desert Classic en el Emirates. De hecho, el año pasado se quedó con la espina clavada: fue de los últimos reservas. El andaluz lo tiene claro: Scottish y Desert Classic son los que más ganas tiene de jugar, más allá de los Grandes, claro. Ángel se ha despedido con otra gran vuelta de golf de 67 golpes, como David. Se ha quedado a las puertas del top 10, pero ha dejado para el recuerdo uno de los mejores golpes de la semana. Ha pegado una bomba descomunal en el hoyo 3, par 4 corto al que se podía llegar de uno, aunque no era tan fácil. Ha conectado un drive estratosférico que ha botado a 282 metros, ya dentro de green, y la ha dejado para eagle a poco más de tres metros. Nadie la ha dejado más cerca. De hecho, sólo él y otro jugador han sido capaces de coger el green de uno. ¿Saben quién ha sido el otro? Exacto: David Puig. Aunque el de La Garriga la ha dejado algo más lejos.
– Eugenio Chacarra ha terminado con otra vuelta bajo par y firmando un eagle sensacional en el 4. De hecho, la clave hoy de su golf han sido los pares 5. Ha firmado un parcial de cuatro menos. Ha hecho 69 golpes y ha finalizado en el top 20. Cuatro españoles entre los 20 primeros. Un balance magnífico en este inicio de año del DP World Tour.
– Daniel Gavins ha terminado en el puesto 38.º. Su actuación no pasará a la historia, pero al menos ha conseguido firmar su primera vuelta bajo par desde marzo del año pasado en Singapur. Tampoco ha jugado apenas desde entonces, pero al menos se ha quitado el horrible sabor de boca que dejó en el Nedbank, con tres vueltas por encima de los 80 golpes.
– McIlroy estrenaba palos esta semana. Un cambio radical. Ha pasado de jugar los modelos blades a utilizar los cavity, en teoría más tolerantes con el error. Sin embargo, esta semana se le ha visto bastante desajustado con las distancias. Veremos si le da tiempo a esos palos o vuelve a los orígenes. Rory no le da demasiada importancia a ese asunto, aunque sí admite que no ha estado fino en esa parcela. Se tiene que acostumbrar a la novedad. A su juicio, la clave de su semana es que no ha cogido muchas calles. «He pegado mucho driver, más de lo que probablemente hacía falta, pero quería practicar. Era el objetivo», afirma. Lo de la semana que viene en el Emirates es otra cosa. McIlroy ya no va a ir al Desert Classic con balas de fogueo.
– Por cierto, Elvira y Lowry son los únicos que se marchan del Dubai Invitational con cuatro vueltas por debajo del par… Por algo han sido los dos claros candidatos al triunfo en los hoyos finales.


