Este jueves arranca la tercera edición del Porsche Singapur Classic si la tercera oleada del monzón y sus aguas torrenciales lo permiten. Habrá que ver hasta dónde se puede llegar: hay quien se teme que el torneo se resolverá a 36 hoyos y desde luego nadie, a estas alturas, con las previsiones meteorológicas en la mano, espera que se completen las cuatro vueltas.
En las dos anteriores ediciones (2023 y 2024) sí se jugaron los preceptivos 72 hoyos y si hubiera que otorgar ahora mismo el maillot de la regularidad después de esas ocho vueltas de competición, con toda seguridad habría que dárselo a Alejandro del Rey. El jugador madrileño, que atesora un tercer puesto (2023) y un séptimo (2024), nunca ha jugado por encima del par en el Classic course del Laguna National Golf Resort, escenario de la prueba, y su media en este par 72 es un impresionante registro de 68,62 golpes.
Este campo le entra bien por el ojo al español. Se encuentra muy cómodo. “Se me da bien y creo que es, entre otras cosas, porque se suele jugar muy blando y desde el tee no rueda la bola, así que me favorece por la pegada, es un campo ancho y blando. Hay que hacerlo todo de vuelo. Me gustan esos greenes movidos porque hay que echarle imaginación en las recuperaciones. También tienes muchas posiciones variadas en calle, porque todo el campo es muy ondulado, y eso me gusta y creo que me favorece ante jugadores algo más robóticos que prefieren posiciones de bola más neutras”.
Pero no todo son buenas noticias. Del Rey tiene una espina clavada y no es otra que el hoyo 6, un par 4 que no es desde luego un hoyo de trámite, bien defendido con agua por todo el flanco izquierdo, pero que tampoco es el más largo del campo ni el más complicado, según las estadísticas. En 2023 salía a jugar la última ronda en el partido estelar y además arrancaba con tres birdies seguidos que lo catapultaban en la tabla, pero precisamente un doble bogey en el hoyo 6 frenaba de golpe sus opciones.

Es la clásica asignatura pendiente. Nunca le ha hecho un birdie en ocho vueltas de competición y su parcial en este hoyo es de +6. “Sí, lo tengo atravesado. En 2023 pegué con el driver desde el tee, pero no fue bien. Y en 2024 jugué más con la madera 3 y algún hierro 2, que tampoco fueron demasiado bien porque no cogía la calle… Tienes agua por todo el lado izquierdo y el problema es que si fallas por la derecha se te queda la bola más alta que los pies y en el rough, con un tiro a un green complicado, que también está defendido con agua por la izquierda. Creo que este año voy a tratar de pegar con confianza la madera 3 nueva, que me está yendo muy bien”, explica.
En el lado opuesto de la balanza habría que situar el hoyo 18, un par 5 más bien corto, que se juega normalmente como el más sencillo del campo, en el que Álex arroja un acumulado de -8 en ocho vueltas. De todos modos, más allá de su dilema en el hoyo 6, es posible que una de las claves para Del Rey esta semana sea el hoyo 14, el par 5 más largo del campo que el madrileño no ha exprimido todavía al ciento por ciento, con dos birdies, un bogey y seis pares en las ocho rondas que ha jugado. Sea como sea, y a la espera de conocer cuánto y cómo puede jugarse en Singapur esta semana, parece un lugar propicio para el segundo triunfo de Del Rey en el circuito europeo, con o sin el permiso del dichoso hoyo 6.



