
Gonzalo Fernández Castaño se marcha de Abu Dhabi moderadamente satisfecho. Ha completado la mejor actuación de su carrera en un campo que le era esquivo, ha defendido su puesto Ryder, y en definitiva ha vuelto a meterse entre los veinte primeros, como viene haciendo casi siempre en los últimos meses…
Esa es la cuestión: son posiciones, actuaciones y rendimiento que confirman a este jugador como valor sólido entre los cincuenta primeros del mundo, que es el salto de calidad (de regularidad) que el anhelaba.
Hace justo un año Fernández Castaño se ‘paseaba’ por estos campos del desierto con una sillita en la que reposaba su maltrecha espalda, casi entre golpe y golpe. Una silla, por cierto, que pagó cara la ofuscación del jugador, hundido por aquellos problemas de salud que tenían su juego cogidito con alfileres.
Una quedó destartalada en Qatar y otra, según desvela hoy, una semana antes en Abu Dhabi. Literalmente las destrozaba a golpes.
Precisamente, la lucha contra esos ‘prontos’ es otra en la que anda metido de lleno el madrileño. Jeff, su sabio e impávido caddie, trata de ayudarle en la tarea. Nunca termina uno de ganar esa batalla cuando es de sangre caliente, pero la correcta aceptación de los errores en el campo, en la medida de lo posible, siempre es un aliado.


