El prestigio de un torneo también se mide por la calidad de su palmarés, no cabe duda. En este sentido el Open de España ha ganado terreno esta semana con la victoria de Francesco Molinari, probablemente uno de los mejores jugadores del mundo de tee a green.
Al italiano le falta algo de distancia con el driver en las manos para cuadrar el círculo de su juego largo, pero incluso esta contingencia la está gestionando bien. En los últimos meses ha trabajado de firme en este sentido. Sin prisa (cuánto swing se ha descabalado por el simple hecho de buscar más distancia), pero sin pausa. Molinari nos confesaba hace un tiempo que su mejora en la distancia la está buscando a través de la técnica (golpear mejor, pegar más yemazos, para llevarla más lejos), más allá de las pesas en el gimnasio, aunque tampoco descuide esta faceta, claro.
-Explicaba Molinari que meterse en el equipo de la Ryder es un objetivo, pero que todavía queda mucho… Y no es del todo cierto. Es verdad que todavía deben jugarse muchos torneos de peso, pero también lo es que quedan menos de cuatro meses para cerrar la lista de elegidos. El año Ryder ha consumido dos terceras partes y el italiano, por ejemplo, ha tomado un impulso interesante en Sevilla. Todo lo contrario que Gonzalo Fernández Castaño y Álvaro Quirós, que están dilapidando aquella ventaja adquirida a finales de 2011. Lo importante, eso sí, es que están de lleno en la pelea, con todas las opciones.
-Más allá del resultado final, Pablo Larrazábal volvió a demostrar que el partido estelar del domingo le sienta bien. Que no se derrite ante los grandes retos. Dyson, a su lado, fue ayer inferior, lo que no significa que vaya a serlo siempre…
-El Real se confirma como una sede de cinco estrellas. El campo ha coleccionado una vez más las alabanzas de la mayoría de jugadores. La calidad de su drenaje ha sido decisiva (un torneo a 54 hoyos desluce demasiado) y su situación a escasos minutos de una ciudad como Sevilla es absolutamente privilegiada.
-Ni que decir tiene que el sufrimiento en el campo de Álvaro Quirós ha sido uno de los hechos destacables, por desgracia, de este Open de España. Acabó desquiciado por culpa de su putt. Pero tranquiliza el hecho de ver cómo está afrontando la situación: a mayores problemas, más trabajo… El de Guadiaro entendió hace tiempo que ese es el camino.
-Uno de los nombres propios de este Open de España es Jorge Campillo. El extremeño ha puesto de manifiesto que tenemos jugador para rato. No sólo tiene calidad, algo que ya había demostrado con creces, sino que sabe aguantar la presión de estar arriba durante los cuatro días de torneo. No se arruga.


