Inicio Grandes Circuitos DP World Tour Dieciocho sucesos que sostienen una tragedia

Dieciocho sucesos que sostienen una tragedia

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David Lynn (-18) ha ganado el Portugal Masters de la misma manera que alguno de sus antecesores en este torneo: viniendo desde muy atrás el último día, ya que salía a seis golpes del líder y entregaba un 63 rotundo y definitivo. Es su segunda victoria en el circuito europeo, donde no ganaba desde 2004, hace más de nueve años. Y la consigue cuando está a punto de cumplir cuarenta. Nunca es tarde.


El inglés ha ganado por méritos propios, faltaría más, con un juego sólido y brillante en los greenes. Pero, como siempre en estos casos, también ha encontrado alguna ayuda azarosa. Por ejemplo, la terrorífica jornada que han sufrido los jugadores de la Armada española, que tenía a tres candidatos al triunfo al comenzar la jornada y al final se marcha del Oceanico Victoria con un octavo puesto de Pablo Larrazábal.

Un día negro, espantoso, para olvidar. Salvado tan sólo por la tarjeta bajo par de Jorge Campillo (-9, hoy 69 golpes), que además ha jugado un gran golf por los primeros nueve, y la de Eduardo de la Riva (-9, hoy 69 golpes). Aún así, en este campo y esta semana ya se sabe que un resultado de dos menos en el día apenas te llega para avanzar cuatro o cinco puestos…

En realidad, los contratiempos, los pequeños accidentes y las calamidades han sido la nota dominante. Se iban sucediendo en cascada y en todos los frentes. Estos podrían ser los dieciocho vértices de la tragedia. Sujétense.

1. Miguel Ángel Jiménez firmaba un hoyo en uno, es cierto, pero se marchaba de nuevo con muy malas sensaciones y con un doble bogey en el 18 después de irse al agua. No le ha pegado a la bola como a él le gusta en toda la semana. Ni siquiera en el campo de prácticas. Avanzábamos a principios de la semana que estaba inquieto y molesto, y la cosa no ha cambiado hasta el final, aunque consiguiera salvar el corte por clase y oficio.

2. Gonzalo Fernández Castaño nos avisaba antes incluso de salir a jugar en esta jornada dominical: «me duele la espalda…». Malos augurios.

3. En efecto y por desgracia no se trataba de ninguna falsa alarma. Las molestias fueron en aumento hasta el punto de impedir al madrileño centrarse en el juego. Gonzalo tenía previsto marcharse ahora a realizar una pequeña concentración de tres o cuatro días de entrenamiento intensivo con sus dos entrenadores, Mariano Bartolomé y José Carlos Gutiérrez, pero de momento ha tenido que cambiar los planes para poner rumbo a Madrid a ver al médico, aseguraba a la web de la Federación de Golf de Madrid. No quiere arriesgar ni un ápice con su espalda, vistos los antecedentes y mucho menos ahora, en pleno traslado a Estados Unidos, donde comienza una nueva aventura profesional de enorme y profundo calado.

4. Gonzalo finalizaba deshecho con un doble bogey en el 18 después de fallar la salida y tripatear…

5. Alejandro Cañizares no era capaz de explicarlo, pero de repente se le iba el santo al cielo y firmaba cuarenta golpes por los primeros nueve del recorrido luso. No le salía nada.

6. Jorge Campillo, como ha quedado explicado, venía jugando un gran golf y se plantaba en el tee del 17 con la opción real de conquistar un puesto del top-ten y así poder meterse en el millonario torneo de Turquía, de las series finales. Pero enviaba su bola al agua de salida y firmaba uun doble bogey matador.

7. José Manuel Lara (-8) necesitaba un gran domingo para alcanzar un segundo puesto que le permitiera salvar la tarjeta y ahorrarse el viaje a Australia. Le habría valido el 66 que consiguió el sábado. Un resultado muy complicado, por supuesto, pero a la altura del golf que ha exhibido en tierras lusas. Hoy no era el día y, de hecho, una hora antes de salir a jugar estaba buscando un poco de hielo para aplicárselo en un hombro…

8. Todos los putts que le entraban a Lara las tres primeras jornadas hoy ni siquiera cogían la línea. Tampoco sintió las mejores sensaciones en ninguna parcela del juego. Todo el día incómodo, sin encontrar la manera de meterle mano al campo. Al acabar, corriendo a Lisboa para no perder un avión

9. Álvaro Quirós comenzaba según el plan establecido, con dos birdies más o menos tempraneros. Aún así, un gran putt de eagle en el 5 se quedaba colgando cuando ya parecía dentro…

10. La primera adversidad seria del gaditano llegaba en el hoyo 8, donde tripateaba. Fue algo más que un bogey. Un lastre que le dejó tocada la cabeza.

11. En el hoyo 12 tampoco hacía el birdie fallando un putt de unos tres metros. El putt tampoco le funcionaba a él como en jornadas anteriores, ni por asomo.

12. Y de nuevo, toda la fatalidad cristalizaba en el 18… Álvaro había llegado hasta allí sin opción ninguna, pero terminaba pegando otro bolazo a las piedras y, desde ahí, al agua. Y luego tripateando para un terrible triple bogey que de golpe y porrazo quería borrar lo mucho y bueno que se ha visto esta semana en el de Guadiaro.

13. Pablo Larrazábal (-14) era la mejor y única opción de victoria que le quedaba a la Armada en el último tercio de la jornada. Pero tampoco hubo manera… «Estaba jugando un gran golf y de hecho tenía que haber llegado al 17 con -19 ó -20…», explicaba el barcelonés. En su caso, el primer accidente, si se puede llamar así, o fatalidad, se daba en el hoyo 12. Un buen hierro 6 que terminaba por poco en el rough y en lugar de patear para eagle se encontraba con un aprochito por alto delicado… Aún así pateó para birdie desde unos dos metros. Nada.

14. En el hoyo 13, par 3, su tiro de salida no era el mejor, y sin embargo pegaba un chip buenísimo de recuperación que a punto estaba de llevar la bola directa al hoyo. Por centímetros no fue así. Hoy no.

15. En el hoyo 14 pegaba un gran drive con el viento a favor y dejaba la bola a unos 25 metros del green. No hizo el birdie tras calcular malamente el aprochito.

16. En el hoyo 15 tampoco sacaba el birdie después de dejar la bola a cinco metros del green con el drive. Falló otro putt corto, éste de metro y medio.

17. Necesitaba acabar con dos birdies en el 17 y 18 para forzar un play off con Lynn, que ya estaba en la casa club frotándose las manos. Pero se fue al agua con el segundo tiro, pegando un hierro 9 a colocar a casi doscientos metros del agua. La bola salió suelta del rough y botó horrorosa hacia delante. Lo dicho: casi doscientos metros con un hierro 9…

18. En el hoyo 18 pateaba para birdie desde muy lejos, pero el primer putt se le quedaba cortísimo y luego, por supuesto (hoy no podía ser de otra manera) erraba el putt de par. Nuevo bogey.

Rematemos está sórdida relación de acontecimientos con una bella historia, que no todo empieza y acaba en la Armada. El protagonista se llama Justin Walters y es sudafricano. Este año andaba penando por esos campos del circuito. Cuando una semana parecía entonada, enseguida él se encargaba de destrozarla. Para colmo, su madre fallecía hace diez días y él tenía que venir a Portugal en busca de un imposible: quedar primero o segundo para mantener la tarjeta. Walters lloraba como una magdalena tras embocar un putt kilómetrico de par en el hoyo 18, manteniendo así el segundo puesto tan bien trabajado durante todo el día.

Resultados finales del Portugal Masters 2013