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Donaldson, de corbata

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Quizá, el más sesudo de los ingenieros sea capaz de explicar qué hizo exactamente la bola de Justin Rose para no caer mansamente en la cazoleta del hoyo 18…

O igual, algún reputado astrónomo consigue descifrar una inadvertida alineación planetaria que lo impidió. El resto de los mortales nos conformaremos con una conclusión mucho más trivial: suerte, destino, acierto…

Rose pateaba para birdie desde unos tres metros en el último hoyo para forzar el desempate ante Jamie Donaldson en la última ronda del Abu Dhabi Golf Championship. La bola salió perfecta, fina, al borde derecho y rompiendo delicadamente hacia la izquierda… Iba directa al hoyo. El inglés comenzó a estirar el brazo para celebrar el putt pero acabó lanzado el palo hacia el cielo en medio de un grito desesperado. La pelota hacía una corbata inverosímil. Un regate inconcebible. Victoria de Donaldson. De corbata.

De corbata, y no sólo literal por el putt de Justin Rose. También de corbata, de pura angustia, fue el segundo triunfo del galés en el Circuito Europeo. Donaldson tenía el trofeo del halcón en el bolsillo tras una fabulosa ronda final. Inmaculada. Cinco birdies en 17 hoyos, cero errores, sólido de tee a green y certero con el putt. Llegó al 18 con dos golpes de ventaja. Situación ideal. Un hoyo donde hoy se habían hecho 27 birdies, 39 pares y sólo tres bogeys. Prácticamente le valía el par, ya que pese a ser un par 5, nadie había conseguido hacer el eagle en todo el día. Pero llegó el lío…

Falló el drive de salida por la izquierda y se obligó a llegar a green de tres. Nada grave, pero sintomático. Jugó a colocar y con un wedge en las manos su tercer golpe se quedó muy corto y dejó un putt de birdie lejano. Mal tiro. Tensión. Presionado por el error anterior apostó por tirar valiente su primer putt y se pasó más de la cuenta. Compromiso de dos metros para par que no convierte y puerta abierta a Rose y Thorbjorn Olesen, que se metió en la pomada con un gran birdie en el 17, hoyo que hoy estaba muy difícil.

Donaldson era el líder, pero salió del green del 18 con un bogey y la misma cara que un estudiante convencido de que había metido la pata en el examen.

La presión en el cuello le duró algo más de diez minutos. El tiempo de ver por televisión en la carpa de entrega de tarjetas cómo Olesen y Rose dejaban escapar sendas opciones de birdie. Quizá lo más justo hubiera sido un desempate a tres. Rose lo había merecido con un juego magistral de jueves a domingo sólo empañado con un mal tiro en el 16 y alguna indecisión en los greenes. Y Olesen, también, después de tocar decenas de bordes de hoyo durante toda la semana. Por supuesto, en el 18 tampoco le quiso entrar al joven danés, aunque este último putt de unos cuatro metros fue uno de los peores que tiró en Abu Dhabi.

Y antes de todo esto, por si había poca tensión y nervios, David Howell, que apuntaba claramente a la victoria después de 12 hoyos, cometía un terrible triple bogey en el 13. Pateaba cuatro veces desde un metro y dilapidaba cualquier opción a ganar. Bienvenidos al día de la corbata.

Jamie Donaldson se llevó la victoria con sufrimiento, pero victoria al fin y al cabo y de prestigio. Su palmarés empieza a brillar como merece su juego macizo de tee a green. Un Open de Irlanda y un Abu Dhabi HSBC Golf Championship. Cosa seria. Tan seria como su nueva posición en el ránking mundial entre los 30 mejores. En Augusta ya están escribiendo su nombre en una de las invitaciones.

Resultados finales