Inicio Grandes Circuitos DP World Tour ¿Dónde cree Mickelson que va con ese globito?

¿Dónde cree Mickelson que va con ese globito?

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– Jeffrey Paul, caddie de Gonzalo Fernández Castaño, entra en el campo de prácticas unos minutos después de haber finalizado la tercera ronda en Abu Dhabi…

Todavía están calentitas las confortables sensaciones que ha dejado el magnífico globo de su jefe en el 18, para desenredar una situación complicada y acabar con birdie. Jeff lo compara con un aprochito imposible que hizo Gonzalo en el 15 del Augusta National, al que da aún más valor, por la dificultad y por el escenario… Así fue: estaría a unos 25 metros de la bandera, pasado de green a la derecha, con la bandera al fondo a la izquierda. Si fallaba el globo por la derecha se quedaba de nuevo fuera de green; si lo fallaba largo o por la izquierda, al agua. Y la bola aterrizaba cuesta abajo y con caída de derecha a izquierda según tiraba. Vértigo, mucho vértigo. Y se acuerda de que poco después Mickelson pegó un golpe parecido (“pero más sencillo”, puntualiza Jeff) y la dejó más lejos de bandera, y de cómo la realización televisiva alucinaba con Lefty y no tanto con el español…

– Ha quedado suficientemente dicho que este campo no termina de entrarle por el ojo de Gonzalo Fernández Castaño. Cualquiera lo diría viendo cómo lo jugó el viernes, por ejemplo. Pero, fuera de bromas, es una verdad como un templo.

La prueba es el agotamiento mental con el que termina cada vuelta. Las rondas se le hacen muy largas porque no encuentra ningún momento de respiro. Es cierto que el Abu Dhabi Golf Club se ha convertido en un pequeño monstruo con el paso de los años, así que en ese sentido todos los jugadores van igual de apurados por el campo, pero en el caso del madrileño, además, resulta un campo que le coge con el pie cambiado a su juego natural. La estrechez de las calles tampoco afecta psicológicamente por igual a todos los jugadores y Gonzalo lo padece especialmente.

– Una retahíla apetecible: 5º en el Bridgestone, 3º en el PGA, 2º en el The Tour de Atlanta, 6º en el BMW Masters, 2º en la Final de la Race en Dubai… Justin Rose y sus circunstancias. Sin olvidar su papel estelar en la Ryder Cup, con aquel putt embocado en el hoyo 17 de Medinah, que fue el golpe que abrió definitivamente las puertas de par en par al equipo europeo. O visto desde el otro lado: fue el momento en el que Davis Love III y unos cuantos millones de aficionados americanos se dijeron a sí mismos: “pues sí, estos muchachos de Europa nos van a birlar el triunfo”.

– Rafael Cabrera Bello no sabe cuándo acaba el plazo para meterse entre los cincuenta primeros y jugar así el Masters. Ni lo sabe, ni quiere saberlo. Su teoría es curiosa y tiene su lógica: “primero voy a tratar de meterme entre los cincuenta primeros del mundo y, si lo consigo, entonces sí me interesará saber cuándo se cierra el plazo”.

– Cuando acaba de elegirse al capitán europeo de la Ryder, aún resulta muy temprano como para evaluar según qué cuestiones. Por ejemplo, qué jugadores pueden ser la savia nueva en la próxima edición. Como ya se ha dicho, muchos expertos apuntan a Matteo Manassero. Muy bien tirado. Y hay que quedarse con otro nombre: Thorbjorn Olesen. Este joven danés (hace menos de un mes cumplió 23 años) es un killer de cuidado y tiene un coco privilegiado. Demostraciones como la suya esta semana en Abu Dhabi dicen mucho: ha firmado un solo bogey en 54 hoyos en un campo donde los borrones caen por pura inercia con semejante anchura en las calles y semejante rough…

Hoy sale en el partido estelar, a dos golpes de Rose, y ayer ya avisaba: “voy a intentar ser agresivo en la última ronda. Rose está jugando muy bien, pero si yo puedo hacer algunos birdies rápidamente el torneo se pondrá excitante”. Vamos, que no se corta.

– Hay que vigilar también a Jorge Campillo, que cada día que pasa le coge más gusto al duro recorrido de la primera parada de la Gira del desierto. Ayer jugó realmente bien. Mucho mejor de tee a green de lo que dictaba ese 69 final de su tarjeta.