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Dubuisson, genio o loco… o las dos cosas

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A RAS DE HIERBA

– Victor Dubuisson se sale de los estereotipos de un golfista profesional. El francés es un tipo peculiar. Va a su aire. No rinde cuentas con nadie y se mueve según sus propios códigos.

No le busquen en los mismos sitios que al resto. Es un genio con un talento descomunal para el golf, pero con una disciplina particular. Muy particular.

No lo verán, por ejemplo, un martes en el campo de prácticas. Que no. Que no estará. Dubuisson revienta las rutinas más normales. El francés suele llegar a los torneos el miércoles, tranquilo, sin estrés. Si no juega Pro-Am, algo que hace unos meses podría ser incluso habitual, es muy posible que salga al campo el jueves sin haber disputado una ronda de prácticas. Lo fía todo a su instinto, a esa pegada descomunal que, incluso, ha dejado intrigado al propio Stenson. «No le he visto mucho, pero le pega muy largo y coge muchas calles. Será duro mañana. Tengo ganas de jugar con él y ver cómo lo hace», apunta.

Dubuisson, que afirma no tener ninguna rutina mental para concentrarse, ni siquiera sabía que jugaba el domingo con Stenson, «¿no es con Cañizares?», preguntó; pidió perdón a los periodistas por sus lacónicas respuestas, «es que estoy muy cansado», y aseguró que no recuerda nada del colegio porque lo dejó a los diez años para ser golfista profesional. «Cuando vi a Tiger ganar el Masters de Augusta con 21 me dije que no tenía ningún futuro en la escuela y me dediqué al golf», asegura. Y añadió: «realmente no tuve familia que me obligara a ir al colegio».

Dubuisson es diferente. No obstante, si hay una máxima que realmente es válida en golf y que hay que respetar es que a cada uno le funciona lo que le funciona. No hay un plan ideal que beneficie a todos. Y lo que está claro es que a Victor le va más que bien con su sistema. Al menos de momento.

Más allá de su peculiar carácter y su talento innato, sí hay una clave que el propio jugador francés alega para explicar su explosión en las últimas semanas. «Empecé a trabajar con nuevo entrenador hace tres meses que me dijo exactamente lo contrario que el anterior. Si coges 16 greenes de media en el circuito europeo, tu swing no hay que tocarlo, vamos a trabajar el putt. Así, en los últimos tiempos mis entrenamientos han sido 15 o 20 bolas en el campo de prácticas y el resto en el putting green», afirma. El entrenador se llama Benoit Ducoulombier, y ha trabajado con Gregory Havret durante los últimos diez años.

– Poulter ha vuelto a dar hoy un cursillo acelerado de psicología deportiva aplicada a la competición. Lo normal es que Stenson no flaquee y se acabe llevando el torneo, pero escuchar al inglés haría temblar al más pintado. Se encuentra a cuatro golpes, pero su reflexión es la siguiente: «la caza y captura a Henrik es lo más divertido que me ha ocurrido en un campo de golf en los últimos tiempos. No puedo pedir más para un domingo. Creo que haciendo un 65 puedo ganar el torneo y la Race, pero jugando como hoy puedo hacer fácilmente un 62. Honestamente, Stenson cada vez que mira a la pizarra estaría encantado de verme mucho más abajo y yo le quiero cada vez más cerca. Lo cogeré», aseguró. De manual. No descarten verlo como protagonista en la próxima entrega de The Ring.

– Al contrario que Poulter, el resto de rivales de Stenson ya comienza a claudicar. Graeme McDowell afirma que «Stenson controla su destino. Está jugando un golf increíble y sólo queda quitarse el sombrero». Justin Rose, por su parte, lo deja claro: «Henrik está haciendo que la labor sea muy ardua».

– Rafa Cabrera Bello completa el pequeño festival español que se está viviendo en Dubai. Veremos si puede rematarse con una victoria, pero tener a tres españoles entre los once primeros el domingo del DP World Tour Championship es un auténtico lujo. El canario estaba satisfecho con su vuelta, aunque se mordía los labios por sus últimos dos hoyos, con dos putts que se escaparon, uno para par (17) y otro para birdie (18). Su nueve bajo par bien podría haber sido un -11. En cualquier caso, está jugando muy bien, confirmando todo lo bueno que viene haciendo en las últimas semanas y confía en meter mañana una gran vuelta.

– Pablo Larrazábal ha salido disparado al campo de prácticas nada más terminar su ronda de par. Si hay alguien que se alegra por la vuelta de Jiménez ése es Pablo, pero al final el golf es un deporte individual y cada uno sufre por sí mismo. No descarten que mañana repita el 66 que clavó el viernes.

– Eduardo de la Riva está pagando el pato de no conocer los greenes del Earth Course. Graeme McDowell lo decía ayer muy clarito: «me ha costado cinco años acostumbrarme a ellos y cogerles el punto». El español está jugando de tee a green de forma excelente. Sólo se ha dejado por el camino siete greenes en 54 hoyos, pero no está teniendo acierto con el putt. Ahí están los números, sólo hay un pateador con peores registros esta semana que Eduardo: Stephen Gallacher.

– Una revelación en el coche de cortesía. Merece la pena que escuchen la entrevista de Gonzalo Fernández Castaño con la Federación de Madrid de Golf tras la tercera ronda. El golf tiene a veces estos caminos inescrutables. La historia es de lo más interesante.

– Mucha atención porque mañana se adelantan las salidas una hora, por lo que la jornada acabará antes. El partido estelar estará en el tee del 1 a las 11.45, hora local, 08.45 en la España peninsular.

– Curioso el partido número 24 de la última jornada del DP World Tour Championship: Luke Donald y Rory McIlroy. Es decir, los dos últimos ganadores de la Race to Dubai. Por cierto, siguiendo a McIlroy por el campo, además de Wozniacki, iba hoy Fabio Capello. Difícil que pase desapercibido con la vestimenta oficial de la selección rusa de fútbol. Seguía a McIlroy, pero sobre todo a Francesco Molinari, que jugaba con el norirlandés.

– ¿Se imaginan el PGA Championship jugándose fuera de Estados Unidos? Pues no es ninguna locura. Rory McIlroy ha propuesto a los jefazos de la PGA Americana que se lleven el cuarto grande al menos una vez a Irlanda o Irlanda del Norte. «Sería bonito verlo alguna vez. El presidente de la PGA es un fanático de Irlanda, así que por qué no. Yo se lo he propuesto. Ojalá», señaló ayer McIlroy.