
Julien Guerrier, Gary Boyd y David Lynn lideran con -9 el Johnnie Walker Championship una vez finalizada la segunda jornada. Por el momento, y siempre mirando a la formación definitiva del equipo europeo de la Ryder que tendrá lugar este domingo, no hay noticias inquietantes…
Miguel Ángel Jiménez (-6) sigue dando muestras de un equilibrio emocional a prueba de bomba. Se apuntaba a última hora a este torneo para defender sobre el pasto lo que bien se ha ganado durante el último año, y no muestra síntoma alguno de ansiedad. Lo tiene todo bajo control a la espera, eso sí, de unos últimos y puede que frenéticos 36 hoyos. Anda cómodamente instalado en séptima posición, una zona de la tabla que le bastaría para meterse en la Ryder, hiciesen lo que hiciesen los demás.
Las amenazas se han ido clarificando. Con McGowan fuera de combate, Miguel ya sólo tiene que vigilar a Simon Dyson y Álvaro Quirós. El inglés está respondiendo también con arrestos. Ha finalizado con un acumulado de -6, a tres golpes de los líderes. Sólo le vale ganar y habrá que ver de qué modo le afecta o no este objetivo único, esta idea recurrente en cada hoyo, casi en cada golpe. Ganar, ganar, ganar…
Es curioso, porque el marcaje va a seguir siendo severo, ya que ambos, Dyson y Jiménez, marchan con -6 y van a tenerse mañana a la vista. Estamos a la espera de confirmar los tee times, porque incluso podrían salir juntos.
Quirós (-1), sin embargo, anda más descolgado. Erraba un último putt de birdie que no llegaba al metro de distancia en el hoyo 18, como fiel reflejo de su juego ligeramente desordenado. No termina de dar con la tecla. Mañana va a salir de los primeros y todas sus opciones pasan por destrozar literalmente Gleneagles. El 65 de hoy de Soren Hansen puede ser un buen ejemplo.
Nacho Garrido (-1) también ha pasado el corte, mientras que Carl Suneson (PAR) andaba a última hora de la tarde a la espera de ver si su registro entraba o no entraba. Y es que cada quince minutos iba fluctuando…


