
Hace algo más de 12 años que Eduardo de la Riva disputó su primer torneo en el Circuito Europeo. Fue el Peugeot Open de España de 1999. Hoy, 35 apariciones después, ha firmado el mejor resultado de su vida. Un tercer puesto que sabe a gloria…
De la Riva ha conformado esta semana un tándem sensacional con Álex Larrazábal, otro joven prodigio del golf español que ahora se gana la vida como caddie. Ha llevado las bolsas de su hermano Pablo, José María Olazábal, Alejandro Cañizares o Pablo Martín, entre otros. Sabe mucho de golf y no deja de aprender.
Conoce a Eduardo como la palma de su mano. Han jugado infinitas rondas de golf juntos. Álex tiene muy claro que De la Riva tiene margen más que suficiente para triunfar en el golf. En declaraciones a Ten-Golf asegura que "Eduardo siempre ha sido el mejor de toda una generación, aunque nunca ha llegado a demostrarlo plenamente por algunas malas experiencias en el pasado, sobre todo, porque cogió la tarjeta con sólo 18 años. Nunca ha tenido las ganas suficientes para convertirse en lo que debía. Es un pedazo de jugador cuya principal virtud es su solidez. No falla prácticamente ningún golpe y esta semana lo único que le ha faltado para ganar es creérselo. Ayer jugamos en el grupo de los líderes y nos pesó un poco, quizás nos faltó experiencia, pero hoy ha demostrado que tiene serenidad y que la semana que viene veremos a ver de lo que somos capaces", explica.
Respecto a lo que puede suponer este resultado en el futuro más inmediato de Eduardo, Larrazábal considera que "tiene años de sobra por delante. Esto le va a dar moral y las ganas necesarias para entrenar un poco más y haberse replanteado jugar las previas del Circuito, pero bueno estoy seguro de que el año que viene lo intentará, lo sacará y llegará a donde merece como jugador".


