Dean Burmester jugó su primer torneo del DP World Tour en Sudáfrica en diciembre de 2010. Fue un Alfred Dunhill Championship en Leopard Creek. Falló el corte con dos vueltas de 77 y 82 golpes. Esa segunda tarjeta es la más alta que ha firmado nunca en su país en el circuito europeo. Este jueves, 15 años después, ha empezado su torneo número 49 del DP World Tour en Sudáfrica. Ha hecho 65 golpes en la primera jornada de su Open nacional en Stellenbosch y se ha colocado en todo lo alto de la clasificación empatado con Alex del Rey, Joe Dean y Oliver Lindell.
Burmester siempre ha sido un jugador muy poderoso. Su sensacional pegada le hacía temible, pero al mismo tiempo era muy irregular. Capaz de lo mejor y lo peor. Hacía vueltas bajísimas. Se le caían de las manos los sesentaypocos, pero tampoco había semana en la que no se descolgara con algún setentaymuchos, sobre todo el fin de semana.
Los resultados están ahí. En sus 36 primeros torneos en Sudáfrica del DP World Tour, Burmester había fallado 15 cortes, cerca del 50 por ciento. También tenía una victoria en el Tschwane Open en 2017, otros dos top 4 en ese mismo torneo y un par de top 10 en el Open de Sudáfrica. Era una absoluta irregularidad, pero tirando más a los bajos que a los altos. Le costaba hacer resultado. Sí, sí, ahí está Burmester, pero veremos si aguanta.
Esta tendencia cambió un día. Fue cuando Burmester se convirtió en el terror de África. Se puede situar perfectamente en el tiempo. Ocurrió un 6 de diciembre de 2020. Se jugaba la última ronda del Open de Sudáfrica en el Gary Player Country Club. De nuevo había empezado la semana como un tiro, con dos vueltas de 67 y 69, pero dos 71 el fin de semana lo relegaron a la cuarta posición. Una vez más se quedaba a las puertas. Sin embargo, seguramente sin saberlo, aquel día todo cambió. Burmester se convirtió en otro jugador. Se quitó la chaqueta de los dientes de sierra y se puso la de la consistencia.
A partir de ahí, el golfista de LIV Golf ha disputado doce torneos del DP World Tour en Sudáfrica y su balance es el siguiente: ha pasado todos los cortes, ha ganado tres y ha sumado seis top 7. Es decir, una de cada dos veces acaba entre los siete mejores desde 2020. Se dice pronto.
Esta semana ha empezado muy bien en Stellenbosch. Jugando por la tarde ha entregado un resultado de 65 y ya se ha puesto en cabeza. Hace unos años, el sentir general cuando se veía a Burmester por las alturas era, bueno, ya veremos cuándo cae. Ahora es todo lo contrario. Cuidado, ya se ha puesto ahí y veremos si alguien lo puede tumbar. Pues eso, desde hoy se ha convertido en el gran favorito al triunfo.
En cuanto a la tarde, ha sorprendido el discreto papel de Patrick Reed (+1), no tanto por el resultado en sí, como por el juego alrededor de green y en los tiros con los wedges donde normalmente se exhibe como un maestro. Hoy no ha estado fino. No ha conseguido hacerse a la hierba de kikuyu sudafricana. Pero aún ha sido la actuación de Charl Schwartzel (+7). Mañana necesitará un milagro para pasar un corte que provisionalmente se ha colocado en el PAR, con muchas opciones de ser +1.
Respecto a los españoles de la tarde, ninguno ha podido seguir el buen ritmo marcado por Alex del Rey (-5) y Ángel Ayora (-3). Rafa Cabrera Bello (PAR) es el único que está dentro del corte ahora mismo. Mientras, Jorge Campillo (+2) y Manu Elvira (+4) (sin birdies) van a tener que remar para jugar el fin de semana.



