– Juan Ochoa no hacía más que mirar y hacer cuentas con su libro de yardas en la mano. Mirar y hacer cuentas. Mirar y hacer cuenta. Sólo le faltaba usar los dedos de las manos. La mirada estaba fija en el hoyo 2. Sin mover la página. «No puede ser, es que no puede ser», le decía el caddie y entrenador a un Ángel Ayora que tampoco entendía nada. Les llevamos a la acción.
Ayora afronta su segundo golpe en este par 4 cuyo green está poderosamente defendido frontalmente por agua y que este viernes se jugaba con vendaval en contra. Están en el rough de la derecha. Eso ya los descoloca un poco. Estaban convencidos de que había aterrizado en la calle, pero contra la evidencia es mejor no rebelarse. Empiezan las cuentas.
Son 122 metros a la bandera con, insistimos, unos 35 kilómetros de viento en contra. Ayora pega 140 con el wedge. Perfecto. Es el palo. El agua no entra en juego y aunque pueda ir un poco más largo porque salga suelta del rough (los famosos y temidos flyers), jamás va a volar más de 150 metros. Tenían entre 25 y 30 metros de margen por detrás. Insistimos: vendaval en contra.
Pues bien, tal y como pega el golpe, Ayora siente que de sus manos no ha salido una bola, sino un proyectil. Baja, baja, baja, le imploran… Pero nada, aquello que no baja. Que no. Bota largo de green, otros dos pequeños botes en el rough, se desliza mansa por el camino, se encuentra con el bordillo y en lugar de remontar, ejerce de Juanito Oyarzábal. Qué mal momento para ser Juanito. La pelota remonta grácil el bordillo del camino y acaba justo al otro lado. Fuera de límite. Por dos dedos. No daban crédito. Pasarán los días y se seguirán preguntando qué pudo pasar en ese golpe…
Eso sí, lejos de lamentar su suerte y acusarse amargamente de impericia, Ayora ha tomado la decisión de mirar hacia adelante y sellarse una idea en la cabeza: había sido un buen golpe, le había pegado exactamente como quería. A remar y a callar. Y eso es lo que ha hecho. Ha sacado un buen birdie en el 6, ha cometido un bogey en el 9 tras una bola que se le quedó muy incómoda en el búnker de green y ha dicho aquí estoy yo, por si me habíais descartado para la victoria, en los hoyos 10 y 11. Secuencia imperial de eagle y birdie.
Merece la pena recrearse en el eagle. Hoy se estaba jugando con vendaval a favor. Ha salido con la madera 3. Impecable. Centro de calle. De segundo, hierrazo 5 con un poco de draw y la bola a medio metro del hoyo. Dentro. Impresionante. Ayora, honesto donde los haya, lo explica: «realmente quería pegar a centro de green, esa era la idea. Básicamente ha sido un golpe fallado. Ha salido más al draw de lo que pensaba y el viento la ha terminado de llevar», afirma a Ten Golf. La alegría ha sido mayúscula al llegar a green, puesto que no habían visto dónde había terminado la bola. Otra semana con Ángel metido entre los mejores.
– Segundo día y segunda baja. Ashun Wu se ha retirado del torneo mientras jugaba la segunda jornada. El chino venía arrastrando algunos problemas en su hombro, además de diferentes asuntos personales que lo han tenido fuera de la competición en los últimos tiempos.
– Ángel Hidalgo se ha encontrado hoy con un vecino. Resulta que los amateurs que acompañan a los profesionales van cambiando de un día a otro. Hoy ha aparecido uno en el partido de Hidalgo que venía con sorpresa. Concretamente, el amateur que jugaba con Dan Bradbury. Resulta que ya en el tee del 1, el malagueño se ha enterado que vive justo a su lado en la marina de Sotogrande. Por supuesto, conociendo a Hidalgo, ya han quedado para jugar en Valderrama a la vuelta. «Eso sí, no pienso darle ni un golpe, que lo sepa». Y es que no vean cómo jugaba el vecino.
– Hablando de amateurs. Con Ayora iba el dueño del equipo de la NFL Los Angeles Raiders. Además de caddie, llevaba en el partido a su entrenador de golf y analizaban cada golpe. Incluso viendo vídeos… Hay gente pa tó.
– El peor día de tiempo ya ha pasado. Este sábado soplará de nuevo el viento, pero en menor intensidad que este viernes. No va a ser una jornada plácida, pero habrá muchas más vueltas bajo par que las nueve de hoy. Apuesten por ello. Y el domingo, a birdie limpio. Cierto es que los greenes estarán más firmes y rápidos por el calor y el viento, pero la jornada va a ser más plácida incluso que el jueves. Pues eso, a birdie limpio.




La respuesta es facil, la bola tp5 hace lo que le da la gana con el viento. Unas veces responde bien, y otras, como esa que contais, hace lo que le da la gana. Es una bola muy buena, muy larga, pero inestable con el viento. No hay otra explicacion. Lo tengo mas que comprobado con mis propias carnes. Coen el viento hace lo que le sale de las bolas, nunca mejor dicho.