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El hechizo del hoyo 16

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Algo se esconde entre las palmeras del hoyo 16 del Emirates Golf Club. Nadie sabe de qué se trata. Se escapa al ojo humano. Es una especie de fuerza magnética.

Un iman que atrae victorias. Un duende. Rafa Cabrera Bello se topó con él hace justo un año. El turno ha ido hoy para Stephen Gallacher.

El escocés ha ganado el Omega Dubai Desert Classic con tres golpes de ventaja sobre el sudafricano Richard Sterne, exactamente la misma diferencia que tenía a su favor cuando empezó la cuarta jornada. Pero no, no crean que ha sido un paseo militar. Ni mucho menos. Gallacher ha tenido que sudar tinta china para levantar el trofeo. En el hoyo 2 ya se había esfumado su ventaja. Dos bogeys suyos y un birdie de Sterne colocaban el contador a cero. En el 8 cometía otro bogey y cedía por primera vez el liderato. Aquí se encendió la luz roja en la casa de los Gallacher. Claro que aún no sabían que el hoyo 16 tenía guardado su hechizo de cada año a Stephen.

A la espera del momento mágico, Gallacher recompuso la figura con un excepcional birdie en el hoyo 9, el más difícil del Emirates después de los dos primeros días y el sexto más complicado al final del torneo. Dubai era un mano a mano entre él y Sterne. Lee Westwood enseñó ‘la pata’ en alguna ocasión durante la vuelta, pero nunca llegó a ponerse realmente a tiro.

Gallacher se las arreglaba para ir salvando pares pese a que su juego estaba totalmente deslabazado. Había dejado de ser el jugador fino y seguro de tee a green. Su juego corto lo mantenía con vida, mientras Sterne iba alternando birdies y bogeys y no terminaba de romper.

Así se llegó al hoyo 16. Gallacher llevaba -20 y tenía un golpe de ventaja sobre Sterne. En la línea de todo el día, el escocés falló la calle. Estaba en el rough de la derecha, a poco más de 100 metros de la bandera. Agarró el wedge y pegó el golpe del torneo, de la semana, veremos si del mes y, posiblemente, competirá por ser uno de los mejores del año… La bola botó a tres metros de la bandera y se delizó perfecta hasta caer dentro del hoyo. Eagle. Magia. Duende. Fantasía. Pónganle el adjetivo que prefieran.

El golpe era definitivo. Tres de ventaja y dos por jugar. Los dos golfistas charlaban camino del green y Sterne reía por no llorar. Eso sí, ningún aspaviento, cero gestos, ni siquiera una mueca de Gallacher. ¡Vaya tío!

En ese mismo hoyo 16, fue donde Rafa Cabrera Bello encontró el hueco milagroso entre los árboles por donde metió su bola para llevarla a green y certificar su victoria el año pasado. Algo está pasando en esta esquina del Emirates…

Lo cierto es que Gallacher ha andado sobrado de magia esta semana. Además del eagle de hoy, hay que resaltar el que consiguió el primer día en el 6, también desde la calle; o el que logró ayer en el hoyo 18 desde el búnker del fondo, a unos 35 metros de la bandera; o cómo el caddie de Richard Finch trepó ayer por la palmera del hoyo 12 para identificar su bola y minimizar los daños de su errática salida… Todo esta semana parecía encaminado a ver la segunda victoria de Stephen Gallacher en el Circuito Europeo, exactamente ocho años después de su triunfo en el Alfred Dunhill Links Championship.

Resultados finales