La semana pasada, en la Escuela del DP World Tour, en el tercer día de competición, Pablo Ereño se plantó en el tee de un par cuatro corto al que se llegaba de uno con el driver y, en su intento de ‘cazar’ el green, terminó con su bola en unos matorrales, aparentemente perdida. Antes de intentar ir a buscarla, pegó una bola provisional, con la suerte, o la mala suerte, según se mire, de que esta vez sí alcanzó su objetivo… hasta el punto de terminar entrando en la cazoleta. Pero decimos mala suerte porque lo que podría haber sido el primer hoyo en uno de toda su carrera quedó en nada porque, al final, encontró su primera bola. La provisional ya no valía.
Estaba claro que el karma le debía una al golfista madrileño y no ha tardado en devolvérsela. Este jueves, durante la primera ronda del FedEx Open de Francia, en París, Pablo hizo sus cálculos, junto a su caddie, en el par tres del hoyo 7, de unos 140 metros, con tres de desnivel, que hoy tenía su bandera en la parte izquierda del green, cerca de un búnker y con agua tanto a la derecha como al fondo, detrás del camino. Sabía que con el pitching wedge tenía distancia de sobra, pero la duda estaba en si podría controlar la bola por el spin…
Finalmente, decidió pegar un hierro 9 a tres cuartos apuntando al centro de green, y el resultado fue sencillamente inmejorable. La bola botó dos metros larga de bandera, pero con el retroceso, fue directa al agujero. Desde su posición la vio entrar perfectamente y pudo celebrar, ahora sí, su primer hoyo en uno. Un tirazo que llegaba justo después de un birdie al primer par cinco del campo y al que siguió con otro birdie justo a continuación. Cuatro menos en tres hoyos y un golpazo para el recuerdo. El karma le debía una desde la semana pasada y el bueno de Ereño ya se la ha cobrado.



