
Por Pablo Aparicio, caddie del Circuito Europeo
Seve llevó el show de la vida a play-off y salió victorioso. Ahora escuchamos rumores que quisiéramos desoír. Hasta ahora no tener noticias de él era un buen síntoma respecto a su salud. De repente, el silencio se ha roto. Para mal…
Los minutos discurren con la preocupación automática que genera al grupo, al tour entero, el delicado estado del que fue su líder. Aquel que provocó atascos en Inglaterra en semanas de Open para verlo jugar y no perderse la alquimia de su golf en ese su despacho con el suelo verde que eran para él los campos. Allí compuso su negocio. Un negocio en el que estaba solo y sigue solo. El negocio de la magia con 14 palos.
Estamos en mayo, el de su Open de España y el de su PGA en WENTWORTH… Hace falta otro milagro para Seve, pero si alguien puede pelear hasta el final es él. Una lección para todos. La exigencia sin excusas, el trabajo por bandera. Genio e historia.
El Prat es un campo que hace homenaje al blaster. Nos iremos de aquí teniendo que meter uno nuevo esta semana en la bolsa porque lo vamos a quemar. Se defiende tanto el campo solo que pasamos el día intentando salvar pares aprochando de todas partes… El birdie está también, pero caro, inasequible, campazo de western 'Sin perdón'. El que no ande muy fino con los aceros se lleva un moño de picaporte en forma de doble bogey en cualquier momento.
El sábado empieza otro torneo, ya que las diferencias son tan escuetas, que el ganador puede ir ahora el 25º tranquilamente. Veremos. Incluso, el mismo domingo algún tempranero puede hacer saltar la banca, ya que 4 ó 5 golpes aquí no son nada, más por lo fácil que es cargarse de bogeys, que por lo difícil que es hacer pocas de verdad…
No está la tarde para bromas. Los semblantes son de hola y adiós. Sin más. Con Seve en el alambre de la vida, seguimos a la espera de noticias y a la vez no queremos recibir ninguna. Tensión.
En un Open de Francia del 97 volvía en un coche de cortesía con Seve solos él y yo, hablando animadamente de fútbol y de golf. El tráfico en París era denso alrededor de Versalles y aproveché para pedirle un consejo. Yo, aunque tenía sólo 27 años ya había ganado en el Tour con Miguel Ángel Martín en Australia, pero tenía ambición y quería más. Él me dijo: "di siempre lo que piensas y al final estarás en el campo con el jugador que merezcas estar".
Hasta ahora me ha servido. Seguiremos perseverando para honrar al maestro.
Un Saludo.
Pablo De Luxe


