Drivazo y hierro 4 o hierro 5 al canto. Así una vez y otra y otra. Leñazos a diestro y siniestro. Ésa es la (única) estrategia para encarar el Blair Atholl Golf & Equestrian Estate, que alberga por segundo año consecutivo el centenario Open de Sudáfrica, que nació en 1903 y cumple su 113ª edición. Este recorrido ya fue el año pasado el campo más largo en la historia del DP World Tour y ahora lo será más aún al jugarse el trazado de Johannesburgo a través de 8.233 yardas (7.527 metros). Los pegadores se frotan las manos en esta cita que en 2022 se llevó Thriston Lawrence, que llega alicaído a este evento tras su colapso en la ronda final del Joburg Open que dejó en bandeja la victoria a Dean Burmester.
Coto vedado: dos grandes dinosaurios que no hay modo de cazar
Este par 72, diseñado por Gary Player, cuenta con cinco pares 5 y cuatro de ellos cuentan con más de 600 yardas (unos 550 metros). A pesar de su longitud, estadísticamente el año pasado se jugaron como los cinco hoyos más fáciles del campo. Asimismo, cinco de los pares 4 van más allá de las 500 yardas (alrededor de 460 metros) y esto da una idea de por qué fue descrito como una «bestia» antes de la celebración del evento el año pasado, cosancionado con el Sunshine Tour. El hoyo más corto es el par 3 del 17 de 197 yardas (180 metros).
Si los bombarderos llegan a su paraíso (ojo a Álex del Rey, 23º en 2022), la Armada arriba a un torneo nada favorable a los nuestros, pues nunca un español ha levantado el trofeo en el Abierto sudafricano igual que jamás lo ha hecho en el Open de Australia, que también se celebra esta semana en Sidney.
De los ocho que participaron hace unos días en el Joburg Open, sólo se quedan cinco en el segundo torneo del curso: Manuel Elvira (duodécimo el pasado domingo en su estreno con la tarjeta completa del Circuito Europeo), Santi Tarrio, Álex del Rey, Iván Cantero y Sebas García Rodríguez. Adrián Otaegui, Adri Arnaus y Lucas Vacarisas no están en el Blair Atholl, donde la nutrida representación sudafricana, a la que se incorpora el gigante Christo Lamprecht (número uno del ranking amateur), querrá colocar a varios de sus integrantes en la pelea por la victoria el próximo domingo.
Desde luego, en el palmarés dominan claramente los locales, emergiendo por encima del resto Gary Player, vencedor en 13 ocasiones (uno de cada 10 Abiertos sudafricanos los ganó el genio de Johannesburgo), con Bobby Locke (9) y Sid Brews (8) copando el podio de los entorchados totales. Ernie Els luce cinco coronas.
Player, que el 1 de noviembre cumplió 88 años, ha apuntado este miércoles en las redes sociales el honor que supuso jugar y triunfar en el Abierto de su país: «Ganar campeonatos nacionales es un gran orgullo para los deportistas de todo el mundo y, para mí, ese torneo fue el Abierto de Sudáfrica. Su 113ª edición se celebra este año en Blair Atholl, un campo muy cercano a mi corazón. Me encantaba competir contra los mejores golfistas del mundo en mi propio terreno y siempre me propuse regresar a Sudáfrica para el evento. Qué lindos recuerdos y deseo mucha suerte a todos los jugadores», ha escrito la leyenda sudafricana, adjuntando una foto con Bobby Locke en su primer triunfo en el Open de su país en 1956 y otra con Rabbit, su caddie, en su última victoria en 1981.



