
Iván Cantero ha completado en Sudáfrica la mejor semana de su carrera deportiva como profesional. El jueves entregó la tarjeta más baja de su vida, estuvo todo el torneo en la parte alta y luchó por la victoria hasta los últimos cinco hoyos. El asturiano está contento y convencido de que el Jonsson Workwear Open va a suponer un antes y un después en su evolución. En una conversación con Ten Golf, poco después de rubricar la sexta plaza en el Glendower Golf Club, Cantero transmite que algo ha cambiado.
El balance de la gira por África, incluyendo el primer torneo en Kenia y los dos en Sudáfrica, no puede ser más brillante. «Me traigo muchas cosas buenas, sobre todo a nivel de confianza. Estas tres semanas me han hecho sentir como en el Challenge Tour el año pasado», asegura. En cierto modo, Iván tiene la sensación de hberse quitado un peso de encima. Ha dado un paso grande hacia adelante. «Estar luchando por la victoria en un torneo del European Tour a falta de cinco hoyos me da mucha tranquildad y seguridad en mí mismo. Hay que tener en cuenta que la última vez que estuve en una situación así fue en el PGA de Catalunya hace dos año y acabé haciendo +7 el último día. Este torneo sólo tiene cosas positivas. He recuperado el nivel del Challenge», sentencia.
El golfista de Llanes, que lleva ahora mismo en la bolsa a Alberto, un amigo de su pueblo asturiano, ha recibido una necesaria inyección de autoestima. «Me faltaba creérmelo un poco más y lo que ha ocurrido me ayuda a estar convencido de que realmente es aquí donde tengo que estar, este es mi sitio», señala.
Este punto de inflexión no llega de la nada y ni mucho menos es fruto de la casualidad. Hay muchísimo trabajo detrás. En este sentido, Cantero señala a Miguel Ángel Duque, su entrenador de swing, y Alejandro Larrazábal, que le ha ayudado muchísimo con el putter. «La mejoría con el drive y el putt estas tres semanas ha sido abismal. El top 6 en el Jonsson es gracias a esto. El trabajo con Larry y Miguel es muy bueno y se está notando», afirma. Del mismo modo, se ha producido un salto en la parcela mental. Al fin y al cabo todo va de la mano. «Psicológicamente ha sido un paso hacia adelante porque no es lo mismo estar en el Challenge Tour que en el DP World Tour, con campos más exigentes, banderas más difíciles… Esto es un gran punto de inflexión que me va a ayudar a creerme que de verdad puedo ganar un torneo próximamente», recalca.
Sea como fuere, Cantero no se acomoda ni se confía. Es exigentte y ambicioso y por eso también se trae algunos deberes de esta gira. Sobre todo, uno muy concreto. «Diría que la franja que va de 120 a 60 metros. Si hubiera estado fino en esa parcela en el Glendower no tengo ninguna duda de que habría ganado el torneo. En cualquier caso, estoy muy contento de todo lo que ha ocurrido estas tres semanas», apunta.


