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El que faltaba…

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Oliver Fisher ha conseguido en Chequia su primera victoria en el Circuito Europeo…

Un triunfo que se llevaba muchísimo tiempo esperando en los mentideros de golf. Esta afirmación podría sonar aberrante si miramos el dni del muchacho y comprobamos que sólo tiene 22 años. Pero es que el londinense Fisher es uno de los niños prodigio del golf británico, de la misma generación que Rory McIlroy y situado a su misma altura cuando apenas era un adolescente.

Sus primeros pasos fueron meteóricos. Ganó la Faldo Series, una de las principales fábricas de talentos, durante tres años consecutivos (2003, 04 y 05). Fue el participante más joven de la historia de la Walker Cup defendiendo al equipo de Gran Bretaña y también se convirtió en el inglés más joven de todos los tiempos en conseguir la tarjeta del Circuito Europeo.

Tras su gran éxito en la Escuela de 2006, firmó una temporada brillante en 2007, manteniendo sin excesivos problemas la tarjeta. En 2008 dio un paso adelante. Se metió en el Volvo Masters después de una gran temporada que incluyó un segundo puesto en el Open de Andalucía disputado en Aloha. Perdió el playoff contra Thomas Levet y acabó justo por delante de Lee Westwood. Tenía 19 años y golpeaba con fuerza a la puerta de la gloria. Curiosamente, en aquel Open de Andalucía estaba Rory McIlroy, que acabó 39º empatado con 'un tal' Martin Kaymer. Aquel día, Levet aseguró sobre Oliver que "si continua con su progresión en dos o tres años será como Tiger Woods".

Sin embargo, en 2009 se nubló su carrera. Rompió con Chris Jenkins, su entrenador de toda la vida, y se metió en un agujero negro. No obtuvo buenos resultados y acabó perdiendo la tarjeta. Tampoco la conseguiría en la Escuela, por lo que en 2010 sobrevivió mediante invitaciones. Su fama de gran promesa se lo permitió y lo aprovechó. Enlazó cinco top ten consecutivos y recuperó los derechos del Circuito para 2011. Ahora estaba ya bajo la tutela de Peter Cowen.

Sin embargo, esta temporada estaba siendo un nuevo desastre. En 20 torneos en el Circuito Europeo había pasado sólo tres cortes y sus ganancias apenas superaban los veinte mil euros. Más de uno había empezado a perder la esperanza en el rubio inglés, aunque su tremenda juventud obligaba siempre a ser prudente.

Esta semana, y más concretamente hoy domingo, ha vuelto a sacar todo el talento que lleva dentro. No ha sido un día nada fácil. Las condiciones de juego han sido perfectas y encima se colocaba la bola en la calle, así que por ahí no había ningún pero que poner. El problema ha estado en el aspecto mental.

La mayoría de los jugadores que peleaban por la victoria que aún no había estrenado su palmarés y los que sí lo habían hecho ya en alguna ocasión, hacía tanto tiempo que lo consiguieron que la presión era la misma.

Ha sido una batalla psicológica contra los nervios y los errores. Y Fisher ha sido el más fuerte. El inglés abría brecha con tres birdies consecutivos en el 7, en el 8 y en el 9, pero dos bogeys en el 11 y en el 13 volvían a equilibrar la situación. Gary Boyd, otro gran proyecto de jugador inglés, se caía pronto de la pelea. Todo se reducía a una batalla de tres: Fisher, Lundberg y O'Hara. El inglés estaba siendo el mejor y, sobre todo, estaba demostrando una gran capacidad de reacción ante los fallos. A los bogeys respondía con birdies.

Así se llega al momento clave en el hoyo 16 (par 5). Falla la salida y también el segundo golpe. Su tercer tiro se marcha al antegreen, a unos siete metros de la bandera. O'Hara, que jugaba con él y estaba a un golpe, pateaba para eagle. Fisher conseguía un birdie sublime, mientras que su rival hacía cuatro putts y se despedía del torneo con un bogey. Al mismo tiempo, Lundberg hacía bogey en el 17. Fisher se quedaba como líder en solitario y remataba el torneo con otro gran birdie en el 17. Otro gran putt de unos cinco metros. Determinación.

Fisher, por tanto, pone así su granito de arena a una excelente temporada para el golf europeo, y más concretamente para el inglés, con Donald y Westwood como Números 1 y 2 del mundo. Una gran estrella sale del abismo. Veremos ahora si es flor de un día o si tiene continuidad. Por lo visto hoy podemos estar ante el espaldarazo de confianza que necesitaba un chico con sobredosis de talento. El fin de semana para los ingleses es redondo. No hay que olvidar que ayer ganaba en el Challenge otra promesa, no tan joven como Fisher, pero que también apunta muy alto como Daniel Denison.

La Armada no supo rematar el torneo. La semana en líneas generales ha sido buena. Meter a cinco jugadores entre los 25 mejores de un torneo es un gran logro, pero faltó el brillo de ver a alguno peleando por la victoria. El que lo tuvo más cerca fue José Manuel Lara, pero dos bogeys del valenciano en los hoyos 3 y 4 lo dejaban casi sin opciones. Aún así remontaba y se metía de nuevo en el top ten, pero un doble bogey en el 15, tras mandar la bola al agua, le hacía caer en la tabla hasta el puesto 12º. Otra semana sólida de Lara que sigue teniendo a tiro meterse en la Race to Dubai.

No ha sido una buena jornada final para los españoles. Después de Lara, Alejandro Cañizares y Nacho Garrido (-3) han finalizado con vueltas de 71 y 72 golpes, respectivamente; Gonzalo Fernández Castaño y Alfredo García Heredia (-2) han hecho 72 y 75 impactos; Rafa Cabrera Bello (-1) ha hecho 75; Carlos del Moral (par) ha hecho 71 y Pedro Oriol (+2) ha terminado con 75.

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