
Es puro espectáculo. Golf vibrante, valiente, a doscientas pulsaciones. Es la genuina imagen del vértigo en cada golpe. Hablamos de Andrés Romero y estamos de enhorabuena en España, ya que jugará en el Castelló Masters la próxima semana…
El 'Pigu' Romero ha confirmado su presencia en el Club del Mediterráneo, en Borriol. Excelente noticia para el torneo, ya que el argentino de Tucumán es de los que atrae público. Y además no se prodiga en exceso por Europa en los últimos tiempos. De hecho, hace más de dos años que no juega en el Viejo Continente. Su última aparición fue en el Omega European Masters de Suiza, en septiembre de 2009. El golfista sudamericano no ha jugado ni siquiera el British Open en las dos últimas temporadas.
Que Romero es sinónimo de espectáculo es algo que salta a la vista. Pero ahí están también sus números para corroborarlo. Pocos pueden olvidar esa última jornada épica en Canoustie en el British de 2007. Asaltó la cabeza a birdie limpio. Descosido. Aunque finalmente sólo pudo ser tercero, posiblemente también por 'culpa' de esa agresividad que lleva en los genes.
Romero ha firmado una buena temporada en Estados Unidos. Ha cosechado cuatro top ten y sus estadísticas refrendan el tipo de jugador del que estamos hablando. Ha sido el segundo que más birdies ha hecho en los pares 4 en toda la temporada en el PGA Tour. Es decir, tiros a bandera uno detrás de otro. El 'rey del trapo'. Igualmente, es el segundo que más opciones de birdie convierte. Rugidos.
Hace tiempo que España no puede disfrutar en directo con el golf de Andrés Romero. Su última presencia en suelo patrio fue en el Volvo Masters de 2008. Acabó decimotercero. Su mejor resultado en nuestra tierra fue un sexto en el Open de España de 2007, en el Centro Nacional de Golf. Tiene dos victorias entre Europa y Estados Unidos: Deutsche Bank (2007) y Zurich Classic (2008).
Un motivo más para no perderse la penúltima cita de la temporada del Circuito Europeo en España. Por cierto, en el torneo coincidirá con su hermano José, caddie desde hace unas semanas de Álvaro Velasco.


