
Álvaro Quirós está trabajando con una psicóloga desde el pasado mes de noviembre. Hoy mismo, después de jugar el Pro-Am, Patricia Fuentes, que así se llama, le ha acompañado durante el entrenamiento en la calle de prácticas y en el putting green.
Algo así como una toma de contacto sobre el terreno. La psicológa, como suele ocurrir en estos casos, más que intervenir se dedicaba a escuchar y a obervar las reacciones del jugador ante diferentes estímulos: un buen golpe, otro no tan bueno… Para así sacar después sus propias conclusiones y tratar de construir esas ‘rutinas emocionales’, si se las puede llamar así, que ayuden al jugador.
Esta profesional trabaja también con Andrés Romero, jugador argentino. El de Guadiaro llevaba tiempo dándole vueltas a esta posibilidad antes de decidirse a finales de 2013. De hecho, hace algunos años ya había tenido alguna experiencia en este sentido que, sin resultar negativa, tampoco terminó de convencerle o de aportarle lo que él esperaba.
Asimismo, hace unos cuantos años, concretamente cuando el US Open se celebró en Pebble Beach en 2010, Quirós también tuvo allí mismo un conato de acercamiento al gran gurú de la la psicología deportiva, Bob Rotella, aunque finalmente no cristalizó en una relación más duradera.


